
Los acontecimientos en la costa de Gaza captaron la atención de toda España: entre los activistas detenidos que intentaban llevar ayuda humanitaria al enclave se encontraba la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Ella estaba a bordo del buque Sirius, que formaba parte de la flotilla internacional «Sumud». Las fuerzas israelíes interceptaron los barcos, impidiéndoles acercarse a la costa.
En las redes sociales apareció un vídeo en el que Colau indicó que, si la grabación estaba disponible, significaba que ya habían sido detenidos. A bordo de la flotilla había decenas de españoles, y las autoridades del país reaccionaron de inmediato a la situación. El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, convocó a la encargada de negocios de Israel en Madrid para pedir explicaciones. Según diplomáticos españoles, en la flotilla había al menos 65 ciudadanos españoles.
La misión internacional partió de Túnez a mediados de septiembre. Participaron más de cuarenta barcos de diferentes países. Entre los participantes se encontraba también la activista sueca Greta Thunberg. El principal objetivo era intentar romper el bloqueo marítimo de la Franja de Gaza y llevar ayuda humanitaria indispensable a la población local.
Las autoridades israelíes han reiterado en varias ocasiones que no permitirán que la flotilla se acerque a la costa del enclave, citando las hostilidades en curso y el bloqueo naval vigente. Se propuso a los activistas descargar la ayuda humanitaria en el puerto de Ashkelon o en cualquier otro puerto para luego transportarla a Gaza por canales autorizados. Sin embargo, los participantes de la misión rechazaron estas opciones, insistiendo en la entrega directa de la ayuda.
Como resultado de la operación, unas 70 personas fueron detenidas y nueve barcos de la flotilla fueron interceptados. La sociedad española sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos, a la espera de nuevas medidas por parte de las autoridades y los servicios diplomáticos del país.












