
En Lanzarote se ha tomado una decisión sin precedentes: el consorcio local del agua votó por unanimidad la intervención inmediata en la gestión del sistema de abastecimiento y emprendió el proceso de rescisión del contrato con Canal Gestión, filial de Canal de Isabel II de Madrid. La causa han sido fallos sistémicos y prolongados que, según las autoridades, han afectado todas las fases del ciclo del agua e incidido directamente en la vida de unos 200.000 habitantes de la isla.
Fallos sistémicos y respuesta de las autoridades
En un comunicado oficial, el consorcio subrayó que no se trata de incidentes aislados, sino de infracciones generalizadas en todos los ámbitos: desde la desalinización y distribución hasta la depuración y reutilización del agua. Según el consorcio, la empresa contratista incumplía de forma regular sus obligaciones de reparación, mantenimiento e inversión, lo que provocó el deterioro de infraestructuras clave y frecuentes interrupciones en el suministro. Las autoridades señalan que la situación empeora día a día y los daños afectan no solo a la población, sino también al medio ambiente.
Respuesta de Canal de Isabel II y conflicto de intereses
Canal de Isabel II calificó la decisión de inesperada y prometió defender sus intereses por todas las vías legales disponibles. La empresa afirma haber invertido casi 146 millones de euros en la infraestructura de Lanzarote y acusa al consorcio de incumplir sus compromisos de inversión recíprocos, así como de bloquear la revisión de tarifas que, según ellos, estaba prevista en el contrato y confirmada por el tribunal. En respuesta, el consorcio declaró que intentó evitar una ruptura abrupta proponiendo a Canal Gestión ceder la gestión a un tercero, pero las negociaciones no dieron resultado.
El contrato, las deudas y las condiciones controvertidas
El contrato con Canal Gestión se firmó en 2013 por un periodo de 30 años y contemplaba no solo cubrir las deudas del anterior operador Inalsa, sino también realizar importantes inversiones para modernizar el sistema. Sin embargo, en los últimos años Lanzarote ha estado en situación de emergencia hídrica: según datos oficiales, en 2025 la isla perdió más de la mitad de toda el agua desalada. Las autoridades notificaron fugas crónicas, averías y el incumplimiento de los planes de inversión. Como resultado, el consorcio hizo uso de su derecho a intervenir de emergencia, recogido en la legislación administrativa, y ahora toma el control de la gestión del agua.
Contexto y consecuencias para la región
La situación en Lanzarote se ha convertido en una de las más críticas para el sistema de abastecimiento de agua de Canarias en los últimos años. Los temas de gestión de infraestructuras y la responsabilidad de los contratistas han sido motivo de debate público en varias ocasiones. A modo de comparación, en Tenerife las autoridades tomaron recientemente la decisión de llevar a cabo una reconstrucción a gran escala de un edificio emblemático, lo que también generó discusión sobre la distribución de los gastos y el control de la calidad de las obras. Más detalles sobre esto se pueden encontrar en el artículo sobre la reforma del emblemático auditorio de Tenerife.
Según Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo de Lanzarote, la rescisión del contrato con Canal Gestión es un paso clave para estabilizar el suministro de agua en la isla. En un futuro próximo, el consorcio planea restablecer la fiabilidad del sistema y garantizar el cumplimiento de todas las obligaciones con los residentes.












