
Barcelona vivió un momento histórico: la finalización de la construcción de la torre más alta de la Sagrada Familia ha transformado el perfil habitual de la ciudad. Este acontecimiento no solo simboliza el cierre de una etapa de trabajos de muchos años, sino que también resalta el papel de España en la arquitectura mundial. La nueva altura de la basílica ha generado debate entre vecinos y expertos, ya que ahora Barcelona cuenta con un punto de referencia único, visible desde cualquier lugar de la ciudad.
El toque final
La mañana del viernes se instaló, en la cima de la torre de Jesús (Jesús), la parte final: el elemento superior de la cruz. La operación comenzó a las 9:00, cuando una enorme maquinaria elevó la pieza, asegurada con cuatro cables. A las 10:38 la estructura empezó a subir, y menos de media hora después quedó colocada en su lugar. Ahora el edificio alcanza los 172,5 metros, lo que convierte a la Sagrada Familia en el templo más alto del mundo. Según El País, esto fue posible solo después de que la meteorología permitiera continuar las labores: los fuertes vientos habían obligado a aplazar el montaje durante una semana.
La instalación de la última pieza se desarrolló ante numerosos visitantes, reunidos tanto dentro como fuera del edificio. El proceso fue seguido no solo por los presentes, sino también por miles de espectadores en Internet: la transmisión se realizó en redes sociales y un dron captó imágenes únicas desde el aire. Dentro de la propia torre, los trabajos continúan: aún queda por retirar los andamios y finalizar la decoración interior.
Detalles técnicos
La parte superior de la cruz, instalada en esta jornada, pesa más de 12 toneladas. Fue preparada con antelación: durante dos semanas los maestros trabajaron en la estructura metálica e instalaron los elementos de vidrio a 35 metros de altura. La precisión del montaje estuvo a cargo de un operador de grúa experimentado que trabajó a 140 metros. Su tarea consistía en elevar la estructura masiva utilizando una pluma de hasta 200 metros de longitud. En la cima de la cruz, alpinistas esperaban para fijar la pieza. En total, el equipo de coordinación de la obra cuenta con 150 especialistas.
La cruz que corona la torre alcanza los 17 metros de altura y 13 metros de ancho. Está hecha de cerámica blanca y su superficie se compone de 15.000 piezas individuales, fabricadas en 500 moldes distintos y en siete tonos de blanco. Según la visión de Antoni Gaudí, la luz solar debe reflejarse en la superficie de la cruz para hacerla visible durante el día. En los últimos meses, los constructores han instalado gradualmente las partes de la estructura: primero el elemento inferior, luego los cuatro laterales y sólo ahora el segmento superior final.
Récord arquitectónico
Desde octubre del año pasado, cuando la Sagrada Familia alcanzó los 162,9 metros de altura, el templo se convirtió en la iglesia más alta del mundo, superando a la iglesia de Ulm, en Alemania. A diferencia de la mayoría de los edificios, la construcción de la Sagrada Familia fue desigual: en 140 años, el templo creció por etapas, y no de inmediato en altura. Antoni Gaudí logró terminar la fachada del Nacimiento y la torre Bernabé para mostrar a los inversores y ciudadanos cómo se vería la futura catedral. Ahora, un siglo después de la muerte del arquitecto, los elementos principales del edificio están finalizados: las fachadas del Nacimiento y la Pasión, las torres de los apóstoles, las cuatro torres de los evangelistas, la torre de María, inaugurada en 2021, y ahora — la torre de Jesús.
La inauguración de la nueva torre está dedicada al centenario de la muerte de Gaudí. El papa León XIV ha sido invitado a la ceremonia oficial, aunque el Vaticano aún no ha confirmado su asistencia. Según El País, el evento ha despertado un gran interés no solo entre los habitantes de Barcelona, sino también entre los visitantes que han llegado especialmente para ver el renovado templo.
Contexto y hechos relacionados
En los últimos años, España ha avanzado activamente en la finalización de proyectos de larga duración que durante décadas han dado forma al paisaje urbano. Por ejemplo, en 2024 Madrid culminó la rehabilitación de la Torre Espacio (Torre Espacio) y en Valencia se inauguró la nueva cúpula de la catedral. Este tipo de iniciativas se convierten en símbolos de renovación y atraen la atención de los turistas. En Europa también se observa una tendencia a restaurar monumentos históricos: en Francia, tras el incendio, fue reconstruida la aguja de Notre-Dame y en Alemania continúa la restauración de la Catedral de Colonia. Estos acontecimientos subrayan la importancia del patrimonio arquitectónico para la identidad nacional y el desarrollo del turismo.











