
En 2019, el mundo del arte se vio cautivado por un dibujo reconocido como una de las primeras obras de Miguel Ángel Buonarroti. Se trata de un boceto realizado cuando el futuro maestro tenía alrededor de quince años. Esta hoja de papel, conocida como «Estudio de Júpiter», fue adquirida a finales de la década de 1980 en Francia y permaneció mucho tiempo en el anonimato, hasta que fue atribuida por un coleccionista británico y expuesta en Budapest.
El dibujo está inspirado en la escultura romana «Júpiter entronizado», que en el siglo XV formaba parte de una colección privada en Roma. En ese momento, Miguel Ángel aún no había visitado la Ciudad Eterna y trabajaba en el taller de los hermanos Ghirlandaio en Florencia. Fue allí donde comenzó a formarse como escultor y creó su primer relieve conocido, «La Madonna de la escalera», que, según los expertos, también está relacionado con este dibujo temprano.
Actualmente, el dibujo de Miguel Ángel pertenece a una colección privada y es exhibido a través de una galería londinense. Sin embargo, su historia va mucho más allá de Italia y, de manera inesperada, se cruza con España, concretamente con Valencia. Surge la pregunta: ¿cómo se relacionan las obras juveniles de Miguel Ángel con esta región, si el artista nunca estuvo en la península Ibérica?
La respuesta se encuentra en el llamado Codex Escurialensis, una colección de dibujos italianos de finales del siglo XV que pasó a formar parte de la célebre biblioteca de Rodrigo de Mendoza, marqués de Zenete y uno de los aristócratas más influyentes de Valencia y Guadalajara. Este manuscrito, minuciosamente estudiado por los investigadores modernos, fue llevado a España a principios del siglo XVI, cuando Mendoza regresó de Italia. Junto a él llegaron también artistas del entorno de Leonardo da Vinci y Filippino Lippi, quienes decoraron el altar mayor de la catedral de Valencia.
Así, a través de colecciones e intercambios culturales del Renacimiento, las ideas y técnicas artísticas de los maestros italianos penetraron en España. El Codex Escurialensis se convirtió en una de las principales fuentes para los artistas españoles de la época, y las primeras obras de Miguel Ángel sirvieron de ejemplo y fuente de inspiración.
El descubrimiento y estudio de estos vínculos permite reconsiderar el papel de Valencia en la historia del arte europeo. La influencia del Renacimiento italiano en la cultura española resultó ser mucho más profunda de lo que se pensaba, y hallazgos como el dibujo temprano de Miguel Ángel son valiosos testimonios de este proceso.
Hoy en día, los investigadores continúan analizando cómo exactamente las tradiciones artísticas italianas fueron recibidas y reinterpretadas en España. Nuevas publicaciones y exposiciones de los últimos años revelan páginas desconocidas de la historia, permitiendo al público conocer más sobre cómo se formó la identidad cultural de Valencia y de todo el país durante el Renacimiento.












