
En Galicia se avecina un acontecimiento que podría cambiar la percepción del papel de la mujer en la educación superior de la región. En la Universidad de Santiago de Compostela, por primera vez en su historia, el puesto de rectora se disputa exclusivamente entre mujeres. Los resultados de la primera vuelta no arrojaron una vencedora, por lo que la dirección de la mayor universidad de la autonomía se decidirá en una segunda vuelta. No es una mera formalidad: se trata de una nueva etapa para la vida universitaria y de una posible transformación en el equilibrio de fuerzas dentro de la comunidad académica.
Las elecciones celebradas el jueves despertaron la atención no solo de profesores y estudiantes, sino también de la sociedad en general. Ninguna de las cuatro candidatas logró superar la mitad de los votos, algo que sorprendió a muchos observadores. Ahora, el 11 de marzo tendrá lugar la segunda vuelta, donde se enfrentarán las dos principales aspirantes: Rosa Crujeiras y Maite Flores. El duelo promete ser intenso, ya que ambas cuentan con un importante respaldo y una trayectoria destacada.
Rosa Crujeiras, profesora del departamento de estadística y métodos de investigación, obtuvo el 41% de los votos y se consolidó como la clara favorita de la primera vuelta. Además, trabaja en el Centro de Investigación Matemática de Galicia (CITMAga), lo que refuerza su prestigio entre la comunidad científica. Maite Flores, profesora de óptica, consiguió el 21% y superó en número de votos a otra candidata, María José López Couso, quien obtuvo el mismo porcentaje pero quedó detrás en votos absolutos. La cuarta participante, Alba Nogueira, cerró la contienda con un 15%.
Interés inesperado
Las elecciones se distinguieron por una participación récord, posible gracias a la implementación del voto electrónico. A falta de dos horas para el cierre, ya había votado el 22% del estudiantado, y la cifra final rozó el 31%. Para comparar, en los comicios anteriores, cuando solo había una candidatura, solo el 6% del alumnado ejerció su derecho. Este repunte demuestra un creciente interés en la gestión universitaria y un deseo de cambio.
El profesorado con contrato permanente mostró una participación especialmente alta: el 96% acudió a votar. Entre el resto del personal docente, la cifra alcanzó casi el 87%, mientras que en el personal administrativo y de servicios fue del 75%. Rosa Crujeiras lideró en todos los grupos de electores, y entre los estudiantes su apoyo dobló prácticamente al de Maite Flores.
Un momento histórico
La ganadora de la segunda vuelta no solo dirigirá la Universidad de Santiago, sino que también se convertirá en la primera mujer rectora en la historia de Galicia. La región cuenta con tres universidades públicas y una privada, pero hasta ahora ninguna mujer había ocupado el cargo más alto en esas instituciones. El primer intento de una mujer de acceder al rectorado en Galicia fue en 1994, en la Universidad de Vigo (Universidad de Vigo), pero no logró el éxito. En Santiago, las mujeres comenzaron a aspirar a la dirección de la universidad solo a partir de 2010.
La situación ha cambiado radicalmente: todas las candidatas son mujeres, lo que ya de por sí representa un hecho significativo para el ámbito académico de la región. La pregunta sobre quién dirigirá la universidad despierta gran interés no solo entre el personal y el alumnado, sino también en la sociedad en general. Se avecina una contienda decisiva que determinará no solo el nombre de la nueva rectora, sino también el rumbo que tomará la universidad en los próximos años.
Contexto y tendencias
En los últimos años, España ha experimentado un notable aumento de mujeres que aspiran a puestos directivos en universidades. En 2024, una situación similar se dio en la Universidad de Barcelona, donde por primera vez en la historia dos mujeres llegaron a la final. En otras regiones del país también se detecta un crecimiento de la presencia femenina en la gestión académica, reflejando la tendencia general hacia la igualdad de género en la sociedad española. Estos acontecimientos son cada vez más frecuentes, y cada nuevo nombramiento se percibe como un avance hacia la equidad en el ámbito educativo.












