
Casi un cuarto de siglo después de la muerte de Helena Jubany en Sabadell, el tribunal ha ordenado la prisión provisional del principal sospechoso. Los nuevos resultados de las pruebas genéticas han sido determinantes para reabrir la investigación y cambiar el rumbo de un caso que durante años se consideró sin resolver.
Santi Laiglesia, exmiembro del club excursionista al que pertenecía la víctima, fue citado ante el juzgado de primera instancia de Sabadell. El acusado se negó a declarar, pero tanto la jueza como la fiscalía y la familia de la víctima solicitaron su ingreso en prisión ante el elevado riesgo de fuga. Finalmente, el juzgado decretó prisión provisional sin fianza para Laiglesia, alegando la gravedad de los cargos y la aparición de nuevas pruebas.
Nuevas pruebas y riesgo de fuga
El análisis reciente de una prenda hallada en el lugar de los hechos reveló restos de ADN de Laiglesia. Este dato resultó clave para el tribunal, que consideró que la contundencia de la evidencia podía llevar al sospechoso a intentar fugarse. La jueza remarcó que, si bien hasta ahora Laiglesia siempre estuvo a disposición de la investigación, la aparición de datos objetivos sobre su posible implicación cambió la situación.
El tribunal también subrayó la falta de información sobre la situación familiar y profesional del sospechoso. Solo se sabe que trabaja como funcionario en el gobierno de Cataluña (Generalitat de Catalunya), algo que, según la jueza, podría proporcionarle recursos económicos para huir, incluso fuera de la Unión Europea.
Detalles de la tragedia y el curso de la investigación
Helena Jubany, periodista y bibliotecaria de 27 años de Sentmenat (Sentmenat), fue hallada muerta en diciembre de 2001 en el patio interior de un edificio residencial en Sabadell. Su cuerpo fue encontrado desnudo, mientras que sus pertenencias estaban en el tejado del edificio, desde donde presuntamente cayó. La autopsia reveló que la concentración de somníferos en su sangre superaba en 35 veces la dosis habitual, lo que descartaba la hipótesis de suicidio: Jubany estaba inconsciente en el momento de la caída.
Desde el inicio, la investigación puso el foco en los vínculos de la fallecida con el club excursionista de Sabadell. En el edificio donde ocurrió el crimen vivía Montserrat Careta, también miembro del club. Poco después de la tragedia, Careta fue detenida, pero se suicidó en prisión, dejando una carta en la que proclamaba su inocencia. El caso fue archivado en 2005 por falta de pruebas concluyentes.
Reapertura del caso y nuevos sospechosos
En 2020, el interés por el caso resurgió tras la emisión de un programa de televisión en el que uno de los antiguos investigadores acusó directamente a Laiglesia de estar implicado en el asesinato. Esto provocó la aparición de nuevos testigos y la reapertura de la investigación. La atención policial volvió a centrarse en la figura de Laiglesia, quien en el momento de la tragedia mantenía una relación cercana con Careta.
La jueza enumeró una serie de indicios indirectos que apuntan a la posible implicación del sospechoso: pernoctas en la casa de Careta, posible colaboración en el traslado del cuerpo a la azotea, participación en la redacción de mensajes anónimos amenazantes y explicaciones contradictorias sobre su paradero el día de la muerte de Jubany. Además, en el caso figura otro sospechoso —Xavier Jiménez—, a quien se le atribuye el envío de cartas anónimas a la víctima.
La decisión judicial de enviar a prisión provisional a Laiglesia se convirtió en el primer avance significativo en el caso en los últimos años. Las nuevas pruebas genéticas, junto con el conjunto de indicios indirectos, llevaron al tribunal a concluir que existía un riesgo real de fuga por parte del investigado. Ahora, la investigación continuará para esclarecer definitivamente todas las circunstancias de la tragedia, que durante años ha sido uno de los misterios más enigmáticos de Cataluña.












