
En el valle del río Montsant, en el corazón de la provincia de Tarragona, las cámaras han captado recientemente algo que hasta hace poco parecía imposible: una nutria vuelve a deslizarse por sus aguas. Este hecho ha causado sensación entre los ecologistas y habitantes locales, ya que, a finales del siglo pasado, las nutrias habían desaparecido por completo de la zona, desplazadas por la contaminación, la sequía y la intervención humana.
Ahora, tras casi cuarenta años, su regreso se percibe como una señal de esperanza: quizá no todo esté perdido para la naturaleza de Cataluña. Sin embargo, este optimismo viene acompañado de muchas preguntas e inquietudes. ¿Por qué se fueron las nutrias? ¿Qué ha cambiado en el Montsant? Y, lo más importante, ¿lograrán quedarse aquí por mucho tiempo?
Desaparición y regreso
En la década de 1980, la nutria europea (Lutra lutra) era una presencia habitual en los ríos catalanes. Pero hacia el final de esa década, la situación cambió drásticamente. El agua del Montsant se volvió turbia, las orillas quedaron desiertas y el río fue atravesado por represas y presas cada vez más frecuentes. Las nutrias, como indicadoras de la pureza y el equilibrio del ecosistema, desaparecieron casi sin dejar rastro. Su ausencia fue una señal de alarma: el río estaba enfermo.
Las primeras señales tímidas de retorno no llegaron hasta la década de 2010. Entonces, los ecologistas identificaron huellas y excrementos, pero no podían confirmar la presencia estable de los animales. Sólo este año, las cámaras han filmado a una nutria que claramente se siente como en casa. No es una visitante ocasional, sino, al parecer, una nueva habitante.
Barómetro ecológico
La nutria no es solo un animal simpático. Su presencia dice mucho: el agua se ha vuelto más limpia, han regresado los peces y crustáceos, y las orillas nuevamente están cubiertas de vegetación. Para los expertos, es como un testigo natural: si la nutria está aquí, significa que el ecosistema está reviviendo.
Pero aún es pronto para celebrarlo. El Monsant es un río típicamente mediterráneo: en verano baja mucho su caudal y en años secos puede llegar a secarse por completo. Estas condiciones son todo un reto para la nutria, que necesita un flujo constante de agua y refugios que todavía son escasos.
Observación y esperanza
Ahora se sigue la vida de la nutria con especial atención. Los ecologistas colocan cámaras trampa, estudian huellas y analizan su comportamiento. Cada nueva imagen es como una pequeña victoria. En los últimos meses ya se han registrado siete avistamientos diferentes de nutria en distintas zonas del río, principalmente aguas abajo de la presa de Margalef, pero también hay indicios río arriba.
Sin embargo, los expertos son cautos y evitan declaraciones apresuradas. Todavía es pronto para hablar de una población estable. Puede que se trate de solo algunos ejemplares empezando a explorar la zona, o quizá de un fenómeno temporal ligado a unas condiciones climáticas favorables.
Retos para el futuro
La principal amenaza para la nutria es la inestabilidad del régimen hídrico. Las sequías, que en los últimos años se han vuelto habituales en Cataluña, pueden volver a expulsar a estos animales. Además, las actividades humanas —construcción, extracción de agua para agricultura, contaminación— siguen poniendo en riesgo a la especie.
La dirección del parque natural de Monsanto reconoce que en el pasado el equilibrio hídrico y la conservación de los ríos no eran prioritarios. Ahora la situación está cambiando. El regreso de la nutria ha impulsado una revisión de las estrategias. Entre los planes figuran un monitoreo exhaustivo del estado del río, la aplicación de nuevos métodos de gestión y la restauración de las riberas naturales.
Nueva estrategia
En breve, el parque y los ecologistas pondrán en marcha un gran proyecto para estudiar y proteger los ecosistemas acuáticos de Monsanto. Se emplearán tecnologías de vanguardia: cartografía, recorridos regulares, análisis de datos de cámaras trampa. El objetivo es comprender qué necesita la nutria para prosperar y crear esas condiciones.
Paralelamente, se debaten medidas concretas: limitar la captación de agua, restaurar la vegetación y crear refugios para la fauna. Todo esto debe beneficiar no solo a la nutria, sino también a otras especies raras que podrían regresar tras su ejemplo.
Símbolo de cambio
La aparición de la nutria en Monsanto no es solo un hecho biológico. Es símbolo de que incluso los ecosistemas más degradados pueden recuperarse si se les da una oportunidad. Pero esa oportunidad es frágil. Una decisión equivocada, una nueva sequía o un aumento de la actividad humana pueden poner en riesgo los logros recientes.
Hoy la nutria es la gran protagonista de las noticias y conversaciones locales. Su destino preocupa tanto a científicos como a los vecinos. Si la nutria permanece, significará que el río realmente ha vuelto a la vida. Pero si vuelve a desaparecer, será una señal de alarma para toda Cataluña.












