
En Madrid, durante la tradicional Pascua Militar, el rey Felipe VI pronunció un discurso que cobró especial relevancia ante los acontecimientos de finales de 2025. El monarca no eludió el clima de preocupación que se vive en Europa y afirmó abiertamente la creciente sensación de amenaza que, según sus palabras, «alcanza el corazón mismo del continente». En esta ocasión, el ambiente en la sala era tenso: los rostros de los invitados reflejaban inquietud y las palabras del rey parecían resonar con el sentir de la sociedad.
Felipe VI subrayó que España no tiene intención de renunciar a sus compromisos para mantener el orden internacional basado en normas. Recordó el firme compromiso del país con los principios de seguridad y la cooperación multilateral, especialmente en un momento en el que el mundo enfrenta una cadena de conflictos armados, crisis humanitarias y retos políticos. Su voz transmitía no solo preocupación, sino también determinación: para el rey, España debe seguir siendo un pilar de estabilidad en un mundo turbulento.
España en el escenario internacional
En su intervención, el rey destacó que las Fuerzas Armadas españolas siguen desarrollando misiones en el exterior. Detalló las zonas donde actualmente están desplegados los militares: el flanco oriental de la OTAN, Líbano, Somalia y Mozambique. Según Felipe VI, la presencia española en ubicaciones tan diversas no es una mera formalidad, sino una prueba real del compromiso del país con la seguridad internacional.
El monarca subrayó que España volvió a demostrar en 2025 su disposición a actuar en el marco de los acuerdos multilaterales y a respaldar a sus aliados. Calificó esta postura de «inquebrantable», asegurando que, pese a todas las dificultades, no se pone en duda. No obstante, en esta ocasión el mensaje del rey cobró una relevancia especial: en los últimos meses, Europa ha enfrentado nuevos desafíos y la sensación de inestabilidad se ha intensificado.
Una festividad con historia
La Pascua Militar es un evento con profundas raíces históricas. La tradición se remonta al siglo XVIII, cuando Carlos III decidió celebrar la reincorporación de la ciudad de Mahón, en la isla de Menorca, bajo control español. Desde entonces, cada 6 de enero el monarca se dirige a militares y civiles para destacar la importancia del ejército en el país. Este año la ceremonia se desarrolló en el entorno habitual: la familia real, altos mandos militares, ministros de Defensa y del Interior. Sin embargo, la ausencia del presidente Pedro Sánchez no pasó desapercibida.
Sánchez optó por viajar a París para una reunión sobre el apoyo a Ucrania, desatando una ola de críticas por parte de la oposición. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, no perdió la oportunidad de reprochar al jefe del Gobierno la falta de respeto a las tradiciones y a las Fuerzas Armadas. A su juicio, el presidente debía haber estado junto al rey y los militares en un día así y no dedicarse a asuntos de política exterior.
Diferencias políticas
La ausencia de Sánchez en la ceremonia generó intensos debates. Feijóo afirmó que España merece un líder que respete no solo la institución monárquica, sino también el trabajo de los militares que garantizan la seguridad del país. Sus palabras dejaron entrever una clara referencia a la crisis política que en los últimos meses se ha agravado. La oposición aprovechó la ocasión para subrayar las diferencias entre el Gobierno y la Casa Real.
Sin embargo, el propio rey evitó centrarse en los conflictos internos. Su discurso se dirigió principalmente a las amenazas externas y a la necesidad de unidad ante nuevos retos. Recordó que España forma parte de la comunidad global y que su papel en la promoción de la paz y la estabilidad no puede ser minimizado.
Símbolos y tradiciones
La ceremonia comenzó con la llegada de la familia real y de la Princesa de Asturias (Princesa de Asturias) a la Plaza de la Almudena (Plaza de la Almudena). Tras los saludos oficiales y la interpretación del himno, Felipe VI, en calidad de capitán general, pasó revista a las tropas y posteriormente entregó distinciones a los oficiales y civiles más destacados del año. Ese día se respetaron las tradiciones al detalle, pero en cada gesto se percibía una carga política.
La Pascua Militar no es solo un rito formal. Es un momento para hacer balance del año, recordar las raíces y mirar hacia el futuro. En 2026, la celebración estuvo marcada por noticias preocupantes y desacuerdos políticos, lo que le dio aún mayor relevancia. España se encuentra en una encrucijada y las palabras del rey sonaron como un llamado a la unidad y la responsabilidad.












