
El Tribunal Supremo de España ha tomado una decisión inesperada en el sonado caso que involucra al exministro de Transportes, José Luis Ábalos. El juez Leopoldo Puente ha ordenado dividir la investigación en dos partes con el fin de agilizar el proceso judicial sobre los episodios clave. Ahora, los materiales relacionados con los contratos sospechosos para el suministro de mascarillas durante el auge de la pandemia serán examinados por separado de aquellos episodios vinculados a presuntas irregularidades en la adjudicación de contratos públicos para obras de construcción.
En la primera parte del caso, que ya está próxima a su conclusión, se presentan acusaciones de contratación ilegal en la compra de equipos de protección individual. La investigación sostiene que Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama podrían haberse beneficiado económicamente de estas operaciones. La segunda parte de la investigación apenas comienza y se centra en posibles irregularidades en la adjudicación de importantes contratos de construcción, donde también figuran como sospechosos el exfuncionario del partido Santos Cerdán y varios empresarios del sector de la construcción.
El tribunal tiene previsto llevar la primera parte del caso a juicio en otoño de 2025. Sin embargo, el proceso podría prolongarse si se requiere un peritaje adicional o si surgen nuevos hechos tras la recepción del informe sobre las operaciones financieras de Ábalos. Por el momento no está claro si será necesario realizar más diligencias, ya que la investigación sigue en curso y podría revelar nuevos detalles.
Entre los sospechosos en los casos relacionados con contratos estatales figuran no solo políticos, sino también representantes del sector empresarial. La investigación distingue dos grupos: uno vinculado a grandes contratos, donde aparece la empresa Acciona Construcción; otro, relacionado con acuerdos de menor envergadura pero igualmente cuestionables, en los que, según los investigadores, habrían participado Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. En la primera parte del caso, también se analizan episodios de contratación de personas para puestos públicos que, según se ha comprobado, no desempeñaban funciones reales pero recibían un salario.
El proceso judicial promete convertirse en uno de los más sonados de la historia reciente de España. La atención pública se centra en él no solo por la magnitud de las presuntas irregularidades, sino también por el alto perfil de los implicados. Se espera que en otoño el país sea testigo de las primeras audiencias de un caso que ya se considera uno de los procesos de corrupción más impactantes de los últimos años.











