
En los últimos años, España experimenta un cambio notable en la estructura de su mercado laboral: cada vez más migrantes de América Latina encuentran formas de aumentar sus ingresos aprovechando esquemas laborales flexibles. Esto no solo impacta en la economía del país, sino que también transforma las percepciones habituales sobre las oportunidades para los recién llegados. Las historias de estas personas sirven de ejemplo para quienes buscan cómo regularizar su situación y lograr ingresos estables en un entorno altamente competitivo.
Elida, llegada desde Perú, vive en España desde hace más de cuatro años y trabaja en el sector de servicios domésticos. No se limita a un solo empleo: limpieza de apartamentos, ayuda en cocina, diferentes trabajos esporádicos; todo esto le permite ganar entre 1.500 y 2.000 euros al mes. Se considera un ingreso alto para una persona migrante, pero solo se logra gracias a un cambio constante de horarios y la capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas condiciones. Elida reconoce que la clave del éxito es la flexibilidad y la disposición a ajustarse a las necesidades de los clientes.
Estrategia financiera
A pesar de las impresionantes sumas que logra ganar, los gastos siguen siendo significativos. Solo el alquiler de una habitación cuesta 350 euros, y con el transporte, la comunicación, los servicios y la comida, los gastos mensuales alcanzan los 800–900 euros. En estas condiciones, la planificación cuidadosa del presupuesto se vuelve vital. Elida distribuye meticulosamente sus ingresos para no verse en apuros a fin de mes. No trabaja jornada completa en ninguno de sus puestos, sino que combina varios empleos parciales, lo que le permite aprovechar su tiempo al máximo.
Esta estrategia es común entre muchos migrantes que no pueden contar con un empleo estable ni con contratos oficiales. La flexibilidad se convierte en su principal herramienta para sobrevivir y aumentar sus ingresos. Sin embargo, este modelo exige un control constante de los gastos y la capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios en los horarios o las condiciones laborales.
Aspectos legales
Para los ciudadanos de países fuera de la Unión Europea, la estancia en España está limitada a 90 días dentro de un periodo de 180. Incumplir este plazo conlleva graves consecuencias: multas administrativas, prohibición de entrada por varios años e incluso deportación. Por eso, para muchos migrantes es fundamental tramitar a tiempo el permiso de residencia temporal, que les permite permanecer legalmente en el país hasta cinco años.
Pasar de un estatus de turista a una residencia legal es un proceso complejo y prolongado. No solo exige reunir documentación, sino también demostrar autosuficiencia financiera. Para quienes, como Elida, ya obtuvieron la ciudadanía española, la situación es mucho más sencilla; sin embargo, la mayoría de los migrantes se ve obligada a buscar vías legales para quedarse en el país y así evitar multas o la pérdida de sus ingresos.
Tendencias migratorias
Los latinoamericanos representan casi la mitad de todos los migrantes en España y, entre aquellos que llegaron desde fuera de Europa, su proporción alcanza dos tercios. Casi el 50 % de ellos ya ha adquirido la ciudadanía, lo que refleja un alto nivel de integración en la sociedad española. Estas cifras confirman que el mercado laboral español es cada vez más diverso y multinacional, y que los migrantes cumplen un papel clave en sectores como los servicios y el trabajo doméstico.
En los últimos años ha crecido el número de migrantes que optan por formas de empleo flexibles. Esto responde tanto a las características del mercado como a la necesidad de adaptarse rápidamente a nuevas condiciones económicas. Para muchos, es la única vía para alcanzar una vida digna y evitar los riesgos ligados a la estancia irregular.
En los últimos meses, en España se han intensificado los debates sobre la necesidad de reformar la legislación migratoria y simplificar los procedimientos de regularización para quienes ya trabajan y pagan impuestos. En 2025, Madrid y Barcelona fueron escenario de multitudinarias manifestaciones en apoyo a los derechos de los migrantes, que reclaman el reconocimiento de su contribución a la economía nacional. Paralelamente, ha aumentado el número de casos en los que migrantes, desempeñando varios empleos, han logrado alcanzar la independencia financiera e incluso abrir su propio negocio. Estas tendencias subrayan la importancia de la flexibilidad y la disposición al cambio para una integración exitosa en la sociedad española.












