
Las autoridades de Barcelona y sus suburbios han aprobado un plan que, a partir de 2028, prohibirá completamente la circulación de automóviles y motocicletas con la etiqueta ambiental amarilla dentro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Esta decisión afectará aproximadamente al 17% de todo el transporte privado, incluyendo coches y motos matriculados antes de 2006 (diésel) y antes de 2001 (gasolina). Las nuevas restricciones serán las más estrictas en España y afectarán no solo a los residentes de Barcelona, sino también a todos los que utilicen vehículos privados en el área metropolitana.
Más estricto que nunca
El plan fue aprobado en la reunión del consejo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) por mayoría de votos, a pesar de las objeciones de algunos partidos. Según el AMB, después de 2028 las restricciones se ampliarán progresivamente: para 2030, otras categorías de vehículos también quedarán prohibidas. Formalmente, para poner en marcha las nuevas normas, los municipios deberán modificar sus regulaciones sobre la ZBE. Actualmente, muchas ciudades de Cataluña solo implantan estas zonas de manera parcial o sin sanciones, y parte de las restricciones afectan únicamente a los vehículos forasteros.
Consecuencias prácticas
La introducción de la prohibición implica que los propietarios de coches y motocicletas antiguos tendrán que buscar alternativas al vehículo privado o cambiar de coche. Actualmente, la ZBE abarca Barcelona, L’Hospitalet, Esplugues de Llobregat, Santa Coloma y Sant Adrià — la mayor zona de bajas emisiones del país, con una superficie de casi 100 km². Desde 2020, está prohibida la entrada de vehículos sin etiqueta medioambiental los días laborables de 7 a 19 horas, aunque existen excepciones para algunas categorías: por ejemplo, para familias vulnerables o vehículos especiales. Además, se permiten hasta 20 accesos al año con un permiso especial.
Contexto y planes de desarrollo
Según datos del AMB, el endurecimiento de las normas responde a la necesidad de reducir la contaminación del aire y aumentar la seguridad vial. El nuevo plan también prevé disminuir el número de accidentes graves, reducir el uso de vehículos privados en un 10%, potenciar el transporte público y ampliar la red de bicicletas públicas AMBici. En tres años de funcionamiento, el sistema ha alcanzado los 25.000 usuarios y realiza 8.000 trayectos diarios. Las autoridades destacan que las ventas de coches diésel disminuyen, mientras que las de eléctricos aumentan, lo que facilita la adaptación a los nuevos requisitos.
Anteriormente, el lanzamiento de la ZBE se retrasó debido a la pandemia y a la introducción gradual de restricciones. Ahora el AMB pretende apoyar a los ayuntamientos en la aplicación de las nuevas normas, pero subraya que la decisión final y la responsabilidad de su implementación recae en las autoridades locales.












