
En 2026, entrarán en vigor en Madrid nuevas normas que afectarán a todos los propietarios de vehículos. Las autoridades municipales han anunciado que el importe del impuesto sobre vehículos estará vinculado directamente al distintivo medioambiental asignado al coche. Esta decisión forma parte de una estrategia para combatir la contaminación del aire y fomentar la transición hacia medios de transporte más limpios.
Anteriormente, la cuantía del impuesto dependía del tipo de combustible utilizado por el vehículo. Ahora, el factor clave será la presencia y el tipo de etiqueta medioambiental emitida por la Dirección General de Tráfico (DGT). Los propietarios de vehículos sin distintivo se enfrentarán a un aumento de la carga fiscal, mientras que quienes tengan etiquetas “ECO” y “CERO” podrán beneficiarse de importantes descuentos.
Los cambios afectarán no solo al impuesto de circulación, sino también a las tarifas de estacionamiento en las zonas reguladas por el ayuntamiento. Para los coches híbridos enchufables, el importe anual se determinará según la autonomía eléctrica: si supera los 40 kilómetros, la cuota será más baja.
Se ha puesto especial atención en las flotas corporativas. Las empresas que utilicen vehículos con distintivo medioambiental “CERO”, “ECO” y “C” tendrán derecho a un descuento del 50% en el impuesto. Esto podría llevar a que muchas compañías revisen sus esquemas de matriculación y dejen de registrar sus vehículos en otros municipios donde realmente no se emplean.
Hasta ahora, en Madrid el impuesto se calculaba según la potencia del motor y la categoría del vehículo. Por ejemplo, para turismos con menos de 8 caballos fiscales, la tasa anual era de 20 euros, mientras que para vehículos de más de 20 caballos fiscales ascendía a 224 euros al año. Para otros tipos de transporte, como autobuses, camiones y motocicletas, existían tarifas específicas.
Según estudios recientes, las tasas de impuesto de circulación más altas de España se encuentran en San Sebastián (Donostia), donde el pago medio anual supera los 86 euros. Entre las ciudades con los impuestos más elevados también figuran Barcelona, Ceuta, Ciudad Real y Granada. En el extremo opuesto están Santa Cruz de Tenerife y Melilla, donde la media no supera los 34 euros.
La implantación de las nuevas normas en Madrid responde a la tendencia nacional de endurecer los estándares medioambientales y promover el uso de vehículos de bajas emisiones. Se espera que estas medidas aceleren la renovación del parque móvil y reduzcan la contaminación del aire en la capital.











