
En Madrid, para el 3 de octubre están previstas paradas masivas en los centros educativos. Profesores y personal de escuelas, colegios y universidades tienen la intención de protestar contra las nuevas restricciones impuestas por las autoridades regionales. El motivo es una reciente directiva que prohíbe cualquier manifestación de apoyo a los habitantes de Gaza y la discusión del tema palestino dentro de las instituciones educativas.
Los organizadores de la protesta consideran que estas medidas vulneran derechos fundamentales como la libertad de opinión y la independencia académica. Según afirman, la administración regional exige retirar de aulas y pasillos cualquier símbolo relacionado con Palestina, incluidos banderas, dibujos de palomas e incluso imágenes de sandías, que se han convertido en un símbolo no oficial de solidaridad. En algunos casos, se obligó a profesores a quitarse ropa con estos símbolos, y palabras como «Palestina», «Gaza» y «genocidio» fueron prohibidas.
Las protestas se desarrollarán en dos turnos: de 11:30 a 13:30 y de 17:00 a 19:00. Están invitados a participar no solo los docentes, sino también el personal administrativo y empleados del ministerio de educación. El lema principal – «Educación contra la barbarie. Libertad para enseñar, libertad para aprender» – refleja el objetivo de los docentes de recuperar en las escuelas un clima de diálogo abierto y respeto por los derechos humanos.
Entre los ejemplos de presión se encuentra un caso en un liceo, donde un profesor fue sancionado por llevar una camiseta con el escudo del club chileno «Club Deportivo Palestino», considerándolo un gesto político. Según los docentes, estas acciones contradicen no solo el espíritu educativo, sino también la Constitución española, que exige educar a la juventud en el respeto a los derechos humanos, la solidaridad y la democracia.
Los padres de los alumnos también respaldan la huelga. Están convencidos de que los niños tienen derecho a conocer lo que ocurre en el mundo y a debatir temas complejos en un entorno seguro y profesional. Representantes de las asociaciones de padres subrayan que la escuela debe enseñar no solo asignaturas, sino también responsabilidad cívica.
Paralelamente, las organizaciones estudiantiles declararon una huelga general el pasado 2 de octubre. Los jóvenes exigen la ruptura de relaciones oficiales con Israel y sostienen que la defensa de los derechos del pueblo palestino forma parte de la lucha por la justicia y los derechos humanos.
Mientras tanto, la plataforma «Marea Palestina: Educación contra el Genocidio» se dirigió al Consejo Estatal de Educación solicitando que la situación se aborde con urgencia. Los profesores reclaman protección oficial para quienes continúan informando a los alumnos sobre lo que sucede en Gaza, a pesar de las presiones y amenazas por parte de la administración. Consideran que silenciar estos hechos es un acto de autoritarismo inaceptable y contrario a las leyes del país.
En Madrid se intensifica el debate sobre dónde está el límite entre la política y el derecho a la educación. Docentes y padres insisten: la escuela no puede permanecer ajena a los acontecimientos mundiales, y las prohibiciones solo aumentan la tensión y la desconfianza. En los próximos días se sabrá si la protesta conduce a una revisión de las decisiones controvertidas o si el conflicto se agudiza aún más.












