
Con la llegada de la Navidad, España se transforma y ofrece a residentes y turistas una infinidad de belenes tradicionales. Las hay de todo tipo: desde una gigantesca instalación de chocolate en Rute (Córdoba) hasta el famoso belén de arena en la playa de Las Canteras, en Gran Canaria. Sin embargo, en los bosques de Cataluña, lejos de las rutas turísticas más transitadas, se esconde un auténtico tesoro que sin duda merece ser descubierto.
Un proyecto único
Se trata del “Pesebre de Can Roseta”, situado en el bosque de Cartellà, en el valle de Llémena (Girona). Este proyecto es la obra de toda una vida de Remei Mulleres, vecina de la zona. Hace más de veinticinco años comenzó a fabricar réplicas en miniatura de edificios usando corcho y piedra, simplemente como un pasatiempo personal.
Lo que empezó como un simple hobby se ha convertido con el tiempo en un espectacular paisaje artístico de 800 metros cuadrados. La colección cuenta hoy con 107 monumentos en miniatura que reproducen con asombroso detalle lugares emblemáticos de Cataluña. Remei lo ha realizado todo sola, de forma artesanal y con una paciencia infinita, modelando a mano cada pieza.
Cataluña en miniatura
Recorrer este belén en el bosque es como viajar por el patrimonio cultural de la región. Aquí pueden verse réplicas detalladas de joyas arquitectónicas como la Sagrada Familia o el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Un lugar especial ocupan las 37 iglesias del valle de Llémena, perfectamente integradas en el entorno natural.
Además de los monumentos arquitectónicos, la instalación rinde homenaje a destacados personajes de la cultura y la historia catalana. Entre musgos y piedras se pueden encontrar figuras de Salvador Dalí, Antoni Gaudí, el inventor Narcís Monturiol, el escritor Josep Pla y el poeta Jacint Verdaguer. Todos ellos están integrados en el paisaje como si siempre hubieran formado parte de él.
Homenaje a las tradiciones
Este belén no es solo un conjunto de edificios bonitos. Es también un relato vivo sobre las raíces rurales de Cataluña. La composición incluye escenas que representan 22 oficios tradicionales: aquí los herreros trabajando, allí los panaderos junto al horno y más allá los tejedores en sus telares. Detalles como pequeños hornos de leña y puestos de mercado ayudan a comprender cómo era la vida antes de la industrialización.
Tampoco falta el toque de humor popular. La composición incluye los personajes imprescindibles del belén catalán —el “caganer” y el “pixaner”— que dan a la escena un matiz irónico. Los visitantes suelen tener suerte de encontrarse con la propia Remei, quien con gusto hace visitas guiadas improvisadas, comparte historias sobre la creación y anécdotas curiosas de sus obras. La entrada es gratuita, aunque se puede dejar una donación voluntaria. Para grupos organizados la visita cuesta solo 2 euros por persona.
Encontrar el “Pesebre de Can Roseta” es bastante sencillo. Se sitúa en Diseminat Afores, 81, en el municipio de Sant Gregori, a solo diez minutos en coche de Girona. El trayecto desde Barcelona dura poco más de una hora por la autopista AP-7. Desde el aparcamiento habilitado parte un sendero peatonal que lleva hasta el belén.
Cabe destacar que la tradición de montar belenes en España tiene profundas raíces que se remontan al siglo XIII. Se considera que fue iniciada por San Francisco de Asís. Hoy en día, es una parte fundamental de las celebraciones navideñas tanto en cada familia española como en las plazas de las ciudades. Los belenes pueden ser estáticos, vivientes (con participación de actores) e incluso realizados con materiales poco tradicionales, como arena o hielo, mostrando la increíble creatividad y pasión de los españoles por esta costumbre.
Anteriormente informamos que en las montañas de Extremadura se esconde un asombroso pueblo medieval. Lo que lo hace especial es que las casas están construidas con piedras provenientes de un castillo destruido en tiempos de Napoleón. Descubre más sobre este lugar único, donde cada piedra guarda una historia, en nuestro reportaje «El pueblo de cuento de Extremadura donde las casas están hechas con piedras de un castillo de Napoleón».












