
José Ignacio Landaluce apareció recientemente por primera vez en una sesión del ayuntamiento de Algeciras como político independiente. Abandonó las filas del Partido Popular (PP) y salió del grupo parlamentario en el Senado tras verse envuelto en graves acusaciones. Los socialistas presentaron una denuncia ante el Tribunal Supremo, acusando a Landaluce de malversación y acoso sexual. El propio alcalde niega categóricamente todas las acusaciones, pero la presión sobre él y su partido no deja de aumentar.
La historia comenzó con publicaciones en las que se acusaba a Landaluce de acoso hacia dos exconcejales del ayuntamiento. Posteriormente, ambas mujeres retiraron públicamente sus declaraciones, aunque según la versión de la acusación, su silencio fue ‘comprado’ con puestos en el consistorio. El caso también involucra a una tercera exconcejala, Laura Ruiz, quien aseguró haber sido presionada por un representante del PP de Málaga que actuaba como abogado del partido en Algeciras. Según Ruiz, intentaron persuadirla para que retirara sus acusaciones contra el alcalde.
Tensión interna en el partido
Landaluce, pese al escándalo, decidió renunciar solo a los cargos del partido, pero no abandonar ni la alcaldía ni su escaño en el Senado. Justificó esta decisión afirmando que los vecinos de Algeciras le confiaron la gestión de la ciudad y que su salida interrumpiría los proyectos en marcha. En las elecciones municipales de 2023, obtuvo un apoyo récord: el 53% de los votos, el mejor resultado para un candidato del PP en las grandes ciudades de Andalucía.
Dentro del partido, la situación genera un claro malestar. La dirección del PP de Andalucía prefiere evitar declaraciones públicas, a la espera de que el propio Landaluce tome una decisión que libre a la formación de mayores daños reputacionales. Los intentos del alcalde por contactar con los líderes del partido no han tenido éxito: ningún dirigente ha mostrado iniciativa para resolver el conflicto.
Repercusión social
El escándalo tampoco ha pasado desapercibido entre los habitantes de la ciudad. Landaluce se ha reunido públicamente con vecinos, intentando mostrar que mantiene apoyo en su entorno. Hasta hace poco era considerado un ejemplo de gestión eficaz, y el presidente Juanma Moreno destacaba sus logros en el congreso del partido en Sevilla. Ahora, el político se encuentra en el centro de una sonada investigación y su nombre resuena en los debates parlamentarios.
Una diputada de Vox en el Parlamento regional acusó públicamente al PP de intentar encubrir casos de acoso desacreditando a las mujeres que presentaron las denuncias. Los socialistas exigen al presidente de la autonomía que exija a Landaluce renunciar a todos sus cargos, a pesar de que esa misma formación se enfrenta actualmente a acusaciones similares en otras regiones del país.
Reacción y consecuencias
Mientras el PP mantiene su silencio y la investigación sigue en curso, la presión sobre Landaluce y su entorno no deja de aumentar. Dentro del partido reina la incertidumbre, mientras la opinión pública exige transparencia y decisiones claras. Surgen nuevos detalles: una de las exasesoras que retiró las acusaciones ocupa un cargo en la consejería regional de Salud, mientras que otra sigue trabajando en el Ayuntamiento.
Toda esta situación se ha convertido en una auténtica prueba para el Partido Popular de Andalucía, atrapado entre la necesidad de salvaguardar su reputación y el riesgo de perder la confianza de los votantes. El futuro de Landaluce y su papel en la política siguen siendo una incógnita, mientras el escándalo continúa creciendo.












