
Un giro inesperado en una de las investigaciones más comentadas de los últimos años podría cambiar la percepción sobre la justicia en España. El juez Arturo Zamarriego ha retirado la condición de víctimas a dos protagonistas destacados en el caso contra Leire Díez, conocida como la intermediaria informal del PSOE. La decisión, respaldada por la fiscalía y los abogados de la acusada, ha generado un intenso debate entre expertos y la opinión pública. Para muchos españoles, este paso representa un sorprendente vuelco en un proceso relacionado con la corrupción y los intentos de influir en las principales instituciones del Estado.
El foco se ha posado sobre el empresario Víctor de Aldama y el exjuez Manuel García-Castellón. Ambos habían sido reconocidos previamente como perjudicados en la causa por intentar obtener y difundir información confidencial, pero ahora el juez ha cambiado de criterio. El motivo es la ausencia de una conexión directa entre sus casos y las acusaciones principales contra Díez, concretamente el cohecho y el tráfico de influencias.
Cambio de estatus
En un principio, Aldama y García-Castellón fueron incluidos en la lista de víctimas por sus denuncias sobre escuchas y difusión de información falsa. Sin embargo, tras revisar el expediente, el juez Zamarriego concluyó que estos episodios no guardan relación directa con los delitos investigados. La fiscalía y la defensa de Díez insistieron en esta interpretación, y finalmente el tribunal adoptó sus argumentos.
En particular, en el caso figuran los testimonios del comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba, quien afirmaba que Díez podría haber tenido acceso a conversaciones privadas de Aldama con su abogado durante su estancia en prisión. Sin embargo, el juez señaló que, incluso si estos actos pudieran considerarse como revelación de secretos, no se tratan en los principales cargos de la acusación.
El papel de los implicados
Manuel García-Castellón, quien se retiró en 2024, era conocido como el juez que investigaba casos mediáticos, incluido el caso Tsunami y la posible financiación ilegal de Podemos. Su nombre se citaba frecuentemente en relación con críticas de miembros del gobierno y del PSOE, especialmente en los últimos años de su carrera. En el proceso contra Díez intentó ejercer como acusación particular, basándose en publicaciones mediáticas sobre la presunta difusión de información falsa que supuestamente dañaba su reputación.
Víctor de Aldama, por su parte, aparece en otro caso de gran repercusión: el llamado caso Ábalos/Cerdán, que genera una profunda preocupación en la cúpula del PSOE y del gobierno. Entre otros implicados figuran el exministro de Transportes José Luis Ábalos, su asesor Koldo García y el exdirigente del partido Santos Cerdán. Díez sostuvo haber sido la ‘mano derecha’ de Cerdán, lo que añadió aún más intriga a la investigación.
Contexto de la investigación
Leire Díez está acusada de intentar obtener información confidencial, centrándose principalmente en la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción. Para ello, se reunía con periodistas, ex políticos y empresarios, así como con el comandante Villalba en uno de los bares de Leganés (Madrid). Son precisamente estos organismos los que llevan las investigaciones sobre otros casos mediáticos relacionados con el entorno del presidente del Gobierno y su familia.
Aldama ha declarado en varias ocasiones que posee materiales que podrían asestar un golpe serio al Gobierno y ha vinculado los intentos de vigilancia sobre su persona con actuaciones de Díez. También ofreció su colaboración a la Fiscalía Anticorrupción, la cual buscaba la detención de los principales implicados en el caso Ábalos/Cerdán. Tras varios meses en prisión, algunos de ellos fueron liberados, pero la investigación continúa.
Consecuencias de la decisión
La resolución judicial que retiró el estatus de víctimas a Aldama y García-Castellón sorprendió a muchos observadores. En el documento, el juez destaca que en los materiales del caso no existen hechos concretos que respalden su condición de perjudicados en relación a los delitos investigados. En el caso de García-Castellón, solo se trata de suposiciones basadas en publicaciones de prensa, no en acciones concretas atribuidas a Díez.
Anteriormente, el juez reconoció que ambos podían haber sido objeto de “búsqueda de información” y de su difusión, pero ahora considera que estos episodios no están relacionados con las principales acusaciones. La decisión del tribunal podría influir en el desarrollo posterior de la investigación, en las posturas de las partes y en la percepción pública sobre la transparencia y la independencia de los procesos judiciales en España.












