
Las carreteras españolas quedaron a merced de la naturaleza: la tormenta Ingrid, desatada en la noche del viernes al sábado, paralizó prácticamente el tráfico en todo el país. Ya en la mañana del sábado, el número de vías cortadas alcanzaba las 145, entre ellas no solo carreteras secundarias, sino también autopistas clave que conectan las regiones. Los conductores atrapados por el temporal se vieron obligados a cambiar sus planes sobre la marcha, mientras que las empresas de transporte de mercancías afrontaron pérdidas inesperadas.
La situación fue especialmente crítica en Castilla y León, donde el temporal paralizó varias rutas importantes a la vez. En las provincias de Zamora, Burgos, Ávila y León, moverse por la A-6, A-1, A-50 y A-66 resultó imposible. En Ribera de Folgoso y Salamanca, el transporte quedó completamente detenido. Aragón tampoco se libró: en Huesca, Puente la Reina de Jaca y Angés, permanecen cerradas la A-21, A-22 y A-23. Galicia también se halla en el epicentro del colapso: en Ourense y Pontevedra están bloqueadas la A-52 y la AG-53. Incluso en Guadalajara (Castilla-La Mancha) fue necesario cortar el tráfico en la A-2.
Camiones atrapados por el temporal
La adversidad también golpeó a los camioneros: más de mil vehículos pesados tuvieron que pasar la noche en los arcenes, esperando la autorización para reanudar la marcha. Los conductores tuvieron que armarse de paciencia hasta que las autoridades levantaron las restricciones impuestas por el riesgo de intensas nevadas. No fue hasta la mañana cuando se informó que en 17 tramos se retiraban los límites y las columnas de camiones comenzaron a avanzar lentamente. Sin embargo, muchas empresas ya notan las consecuencias de los retrasos y ven peligrar sus entregas.
En redes sociales, los conductores compartieron fotos de carreteras cubiertas de nieve y largas filas de camiones, mientras que los vecinos se quejaron de interrupciones en el suministro de productos. Las autoridades insisten en que están haciendo todo lo posible para restablecer el tráfico lo antes posible, pero las previsiones meteorológicas no son alentadoras: la tormenta no muestra signos de amainar.
Pendiente en riesgo
Mientras algunas regiones luchan contra el caos en el transporte, en Granada la situación se complicó en la estación de esquí de Sierra Nevada. La apertura de la estación tuvo que posponerse hasta las 9:30 de la mañana debido a las adversas condiciones meteorológicas: nieve, viento fuerte y densa niebla impidieron el funcionamiento de los remontes. Los operarios trabajaron a contrarreloj despejando las pistas y rompiendo el hielo en las estaciones, pero algunas zonas —Veleta, Laguna y Loma de Dilar— permanecían cerradas por alto riesgo de aludes y por las labores de recuperación de la infraestructura.
Los aficionados a los deportes de invierno que llegaron a la estación se vieron obligados a esperar hasta que el temporal cediera. La administración publicaba actualizaciones periódicas, alertando sobre el peligro persistente y pidiendo prudencia a los visitantes. Para muchos fue una sorpresa desagradable: tuvieron que cambiar sobre la marcha sus planes de ocio activo.
Galicia bajo el embate
En Galicia, la tormenta Ingrid se manifestó con especial violencia. En solo un día se registraron más de 130 incidentes relacionados con la caída de árboles, daños en las líneas eléctricas e inundaciones en las carreteras. El viento alcanzó fuerza huracanada, arrancando techos y volcando vehículos. Las autoridades declararon nivel rojo de alerta debido al fuerte oleaje en la costa, mientras los equipos de emergencia operaban sin descanso.
Los residentes de las zonas costeras observaron cómo las olas cubrían los paseos marítimos y los pescadores regresaban apresurados a los puertos, temiendo por sus embarcaciones. En algunas localidades se produjeron cortes de electricidad y las escuelas y guarderías cerraron temporalmente. La expectativa de nuevos embates obligó a muchos a pensar en su seguridad y prepararse para posibles evacuaciones.
La prueba continúa
A pesar de los esfuerzos de los servicios de carreteras y municipales, la situación en las vías sigue siendo complicada. Los meteorólogos advierten: la tormenta Ingrid no da tregua y en los próximos días podrían producirse nuevos cortes en las rutas y afectaciones al transporte. Se recomienda a los conductores estar atentos a las actualizaciones y evitar los viajes largos siempre que sea posible.
Mientras algunas regiones intentan recuperar el ritmo habitual de la vida, otras se preparan para nuevos embates del temporal. España vuelve a enfrentarse a la imprevisibilidad de la naturaleza, y nadie se atreve a pronosticar cuándo las carreteras del país volverán a ser seguras para todos.











