
En España se está generando un intenso debate en torno a un nuevo proyecto de ley que puede cambiar por completo la percepción sobre la profesión de agente de igualdad. El Ministerio de Igualdad (Ministerio de Igualdad) ha decidido tomar una medida inesperada: ahora decenas de miles de españoles podrán obtener una acreditación oficial sin necesidad de contar con un título específico en estudios de género. Será suficiente con tener experiencia laboral y una titulación superior para abrir las puertas a esta nueva profesión.
El régimen transitorio que contempla el proyecto de ley permite acceder sin necesidad de formación especializada. Para obtener el estatus de agente de igualdad, bastará con acreditar tres años de experiencia continua, o cinco años con interrupciones, realizando las funciones requeridas, así como disponer de cualquier titulación universitaria o formación profesional. No importa si estos estudios están vinculados o no a cuestiones de género. Este enfoque ha provocado una ola de debate entre expertos y el sector profesional, ya que están en juego hasta 40.925 potenciales nuevos agentes de igualdad.
Quién podrá acogerse a la ley
Entre los aspirantes no solo figuran quienes ya trabajan en el ámbito de la igualdad, sino también profesionales de áreas afines. Entre ellos se encuentran empleados de recursos humanos, especialistas en prevención de riesgos laborales, activistas sindicales, consultores en materia de igualdad salarial e incluso quienes han participado en la elaboración de planes corporativos contra la discriminación. El proyecto de ley abarca a un amplio espectro de especialistas, muchos de los cuales nunca han recibido una formación específica, pero sí cuentan con experiencia en áreas relacionadas.
Se presta especial atención a quienes ya trabajan en empresas y organizaciones, asesorando en materia de igualdad o elaborando protocolos internos contra el acoso. Ahora tienen la oportunidad de oficializar su estatus sin pasar años en formación. Se tendrá en cuenta incluso a aquellos que hayan desempeñado estas funciones de forma esporádica, y no de manera continua.
Detalles administrativos
El procedimiento de acreditación promete ser lo más sencillo y económico posible. Las autoridades regionales gestionarán el proceso y el coste de los trámites será de solo 25 euros: cinco euros por la solicitud electrónica y veinte por el almacenamiento de los documentos justificativos. Las autoridades aseguran que la carga administrativa será mínima, aunque los expertos ya alertan sobre posibles retrasos y sobrecargas del sistema.
Aún no está claro cuán rápido se podrán procesar decenas de miles de solicitudes. En otros ámbitos, como la sanidad, acreditaciones masivas similares ya han causado importantes retrasos e incluso crisis de personal. Esta vez los funcionarios prometen evitar esos problemas, pero la confianza en ello no es alta.
Una profesión sin fronteras
Mientras la formación especializada en cuestiones de género aún está en proceso de implementación a nivel estatal, el proyecto de ley abre una ventana temporal de oportunidades para todos aquellos relacionados de alguna manera con la igualdad. Según promete el ministerio, en el futuro se creará un programa educativo específico, lo que hará que el acceso a la profesión sea más restringido y formalizado.
Hasta entonces, cualquier persona que acredite experiencia y titulación universitaria podrá obtener el estatus de agente de igualdad y desempeñar todas las funciones previstas por la ley. Esta medida genera opiniones divididas: algunos creen que ayudará a cubrir rápidamente la falta de personal, mientras otros temen una reducción del nivel profesional y la dilución de los estándares.
Consecuencias inesperadas
El sector profesional ya debate sobre las posibles repercusiones de una acreditación masiva. Unos lo ven como una oportunidad para avanzar profesionalmente y legalizar su experiencia, otros lo perciben como una amenaza para la calidad del trabajo y la reputación del sector. La incógnita sobre cómo se controlará a los nuevos agentes de igualdad y quién se responsabilizará de su formación sigue sin resolverse.
Por ahora, miles de españoles se preparan para aprovechar una oportunidad única, mientras los funcionarios buscan la forma de evitar el caos en el sistema. Por delante se esperan debates intensos y, quizás, nuevas sorpresas en el mercado laboral.












