
Ha pasado exactamente una semana desde que el exministro José Luis Ábalos fue encarcelado por orden judicial. Hoy, su defensa ha presentado una protesta oficial contra la prisión preventiva, insistiendo en que ninguno de los argumentos expuestos por el juez Leopoldo Puente resiste el más mínimo análisis. Según los abogados, la medida cautelar se ha impuesto únicamente como forma de presión para forzar la colaboración del acusado, y no por un riesgo real de fuga.
En el escrito presentado al Tribunal Supremo, los abogados subrayan que ninguno de los motivos que habitualmente justifican la prisión preventiva están presentes en este caso. Sostienen que la decisión judicial no es más que un intento de repetir el precedente de otro implicado en la causa, Víctor de Aldama, quien confesó tras su paso por la cárcel.
Argumentos de la defensa
El juez Puente envió a prisión no solo a Ábalos, sino también a su exasesor Koldo García, atendiendo a las peticiones de la Fiscalía Anticorrupción y a la acusación ejercida por el Partido Popular. El principal argumento ha sido el supuesto alto riesgo de fuga. Sin embargo, el abogado Carlos Bautista sostiene que el juez no ha explicado por qué considera real ese riesgo ni ha aportado prueba alguna convincente.
En la apelación, la defensa señala contradicciones en las conclusiones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. En particular, se trata de un informe financiero controvertido y los testimonios de un testigo arrepentido, que según los abogados, se basan en suposiciones y no en hechos. Baustista destaca que en el expediente no existe ninguna prueba directa que vincule a Ábalos con el dinero no encontrado ni con los pagos regulares que, según Aldama, recibía García.
Críticas a la investigación
Los abogados del exministro subrayan que, durante el periodo en el que Ábalos ocupó el cargo de ministro (de junio de 2018 a julio de 2021), sus gastos estaban cubiertos por el Estado, por lo que no tenía necesidad de retirar grandes sumas de sus cuentas ni de realizar gastos significativos. Al mismo tiempo, consideran que los informes de la Guardia Civil están basados en conjeturas y no en pruebas concretas.
Además, la defensa señala que el tribunal no explicó por qué considera que el riesgo de fuga es «extremadamente alto». Según ellos, las circunstancias personales de Ábalos no han cambiado ni antes ni después de la vista preliminar, por lo que no había motivos para endurecer las medidas cautelares.
Posición de la acusación
La parte acusadora, por su parte, sostiene que el riesgo de que el exministro se fugue es real. Por ello, la fiscalía apoyó la solicitud de prisión preventiva. Sin embargo, la defensa argumenta que lo único que ha cambiado recientemente es la aparición de escritos de acusación que piden largas penas de cárcel.
En la apelación se destaca que la diferencia entre la liberación y el arresto radica únicamente en la existencia de cargos formales, y no en un cambio de circunstancias ni en la aparición de nuevas pruebas. Los abogados insisten en que la medida de prisión preventiva no está justificada y debe ser revocada.
Próximos pasos
Ahora corresponde al Tribunal Supremo examinar los argumentos de la defensa y decidir el futuro del exministro. Si el recurso es aceptado, Ábalos podrá quedar en libertad antes del inicio del juicio. Si el tribunal considera insuficientes los argumentos, el exministro permanecerá en prisión preventiva hasta que concluya la investigación.
Cabe destacar que José Luis Ábalos es una de las figuras más relevantes de la política española en los últimos años. Ocupó el cargo de ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana desde 2018 hasta 2021, y antes fue diputado en el Congreso por el Partido Socialista. Su nombre ha estado vinculado en repetidas ocasiones a sonados escándalos políticos y de corrupción, aunque hasta hace poco había evitado consecuencias graves. Ahora, el destino de Ábalos depende de la decisión del Tribunal Supremo, que debe valorar la justificación de su detención.












