
Un grave incidente en una fábrica de pirotecnia en Álava ha vuelto a poner de relieve los riesgos asociados a este sector. Una potente explosión en la empresa FML de Bergüenda, cerca de la frontera con Burgos, acabó con la vida de uno de los trabajadores y dejó a otro con graves quemaduras. Para una comarca donde este tipo de negocios suelen formar parte de la historia familiar, el suceso ha sido un auténtico shock y ha suscitado un intenso debate sobre la seguridad laboral.
Según informa El País, la tragedia ocurrió por la mañana, alrededor de las 11. La explosión tuvo lugar en una zona de trabajo mientras los empleados fabricaban artículos pirotécnicos. La víctima mortal era uno de los cuatro trabajadores de la planta. El segundo afectado, que sufrió quemaduras en más de la mitad de su cuerpo, fue trasladado de urgencia en helicóptero al hospital Cruces de Barakaldo. Al lugar acudieron bomberos, servicios sanitarios y la policía, y el área de la empresa quedó acordonada inmediatamente por la Ertzaintza.
Reacciones e investigación
Las autoridades locales respondieron con rapidez al incidente. El alcalde de Lantarón, Koldo Salbidea, se personó en la escena y explicó que la explosión no se produjo en el almacén de productos terminados, sino en una nave de trabajo independiente. Esto evitó consecuencias aún más graves, ya que en el almacén había grandes cantidades de material pirotécnico. Según el alcalde, en la empresa trabajan únicamente cuatro personas, incluido el propietario, y el resto de empleados resultaron ilesos.
La policía ha iniciado una investigación sobre las causas de la explosión. Las autoridades subrayan que incidentes de este tipo requieren un análisis exhaustivo para evitar la repetición de tragedias. En la región ya se debaten posibles cambios en la normativa de seguridad para este tipo de industrias. La familia del fallecido y la persona herida han recibido el apoyo de la comunidad local, mientras que la empresa ha suspendido temporalmente sus operaciones.
Historia de la empresa
La compañía FML es un negocio familiar fundado en 1875. A lo largo de décadas, se ha hecho conocida por la fabricación de diversos tipos de pirotecnia: desde serpentinas tradicionales hasta cohetes y antorchas. A pesar de su larga trayectoria y experiencia, incluso estas empresas no están exentas de accidentes. En los últimos años, España ha endurecido las normas de seguridad en instalaciones como esta, aunque el riesgo sigue siendo alto.
Según expertos, trabajar con materiales pirotécnicos siempre implica peligro. Incluso cumpliendo estrictamente las normas, el factor humano y las fallas técnicas pueden desembocar en tragedias. Las autoridades recuerdan la importancia de realizar inspecciones periódicas y ofrecer formación al personal para minimizar los riesgos para la vida y la salud de los trabajadores.
Incidentes similares
En los últimos años, en España ya se han registrado casos de explosiones en empresas relacionadas con la producción o el almacenamiento de pirotecnia. Por ejemplo, en Valencia y Toledo se produjeron dos incidentes graves en los últimos tres años, que dejaron empleados heridos y ocasionaron importantes daños materiales. Tras cada uno de estos sucesos, se debate sobre el endurecimiento del control y la implementación de nuevos estándares de seguridad. Sin embargo, todavía no se ha logrado eliminar completamente el riesgo, y la tragedia en Álava vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de mejorar de forma continua las medidas de protección en este tipo de industrias.











