
En el Bioparc de Valencia ha terminado una era: a los 21 años falleció la pantera negra llamada Mamba. Fue una de las habitantes más emblemáticas del parque y se convirtió en símbolo del programa de conservación de especies en peligro. Mamba vivió en el Bioparc desde 2008, cuando llegó desde el zoológico francés Pont Scorff siendo aún una cría de dos años. Durante su vida en Valencia se ganó el cariño de los empleados y visitantes, y su historia es un ejemplo de cómo el cuidado y la atención pueden alargar la vida hasta de los animales más vulnerables.
En la naturaleza, los leopardos rara vez superan los 12 años, pero Mamba logró vivir casi el doble. Alcanzar esa edad es algo excepcional para una pantera. En los últimos meses, su estado de salud se deterioró: las enfermedades propias de la edad, incluida la insuficiencia renal, comenzaron a agravarse. Veterinarios y cuidadores supervisaron atentamente su salud, realizándole exámenes y tratamientos regulares para aliviar su sufrimiento. A pesar de todos los esfuerzos, la condición de Mamba empeoró y se tomó la difícil decisión de proceder a la eutanasia para evitarle más dolor.
Vida en el Bioparc
Mamba formaba parte de un programa internacional para la conservación de leopardos (Panthera pardus kotiya) en peligro de extinción. El Bioparc de Valencia se convirtió en su hogar, donde recibió atención profesional y la oportunidad de vivir en un entorno que reproducía al máximo sus condiciones naturales. Durante su estancia en el parque, Mamba se sometió a dos complejas cirugías para extirpar tumores malignos, lo que le permitió evitar graves consecuencias de la enfermedad y vivir algunos años más.
El personal del Bioparc destaca que Mamba tenía un carácter tranquilo y se adaptó rápidamente a su nuevo entorno. Se convirtió en parte de una gran familia de animales, muchos de los cuales también están en peligro de extinción. En el parque habitan más de un centenar de especies de animales africanos, incluidos elefantes, jirafas, lémures y chimpancés. Mamba fue una de las principales estrellas de la exposición, atrayendo la atención de los visitantes por su aspecto singular y elegancia.
Una mutación poco común
Las panteras negras no constituyen una especie aparte, sino que son leopardos con una rara mutación genética llamada melanismo. Gracias a esta condición, su pelaje se vuelve de un negro intenso, aunque bajo cierta luz es posible distinguir las manchas características. Contrario a la creencia popular, las panteras negras son extremadamente raras y su número en libertad está disminuyendo rápidamente.
En las últimas décadas, la población de leopardos ha disminuido un 30%. Estos animales han desaparecido de 26 países donde antes eran comunes. Las principales causas son la destrucción de su hábitat, la caza furtiva y el cambio climático. Los programas internacionales de conservación, en los que participó también Mamba, están enfocados en evitar la desaparición total de estos depredadores.
El recuerdo de Mamba
La muerte de Mamba fue un duro golpe para el equipo del Bioparc. Los empleados destacan el orgullo que sienten por haberle proporcionado una vejez digna y una alta calidad de vida. Durante los años que vivió en Valencia, Mamba se convirtió no solo en objeto de investigación científica, sino en un verdadero símbolo del compromiso con los animales en peligro de extinción.
El Bioparc de Valencia ocupa una superficie de 10 hectáreas en el Parque de Cabecera, sobre el antiguo cauce del río. Aquí se han creado condiciones que reproducen al máximo el entorno natural de los animales. Muchos de los habitantes del parque, como Mamba, están incluidos en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El equipo del parque continúa trabajando para preservar especies raras, con la esperanza de que la historia de Mamba inspire a nuevos visitantes a cuidar la naturaleza y los animales.












