
Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, volvió a lanzar una dura crítica sobre la situación política en España. Durante un foro económico en Toledo, subrayó que su región se mantiene al margen de los escándalos de corrupción que sacuden al gobierno central. Según el mandatario, en Castilla-La Mancha no se recurre ni a sobornos ni a atajos, y el sentido común debería ser la norma y no la excepción.
García-Page, el único socialista que ha conservado la mayoría absoluta en su territorio, evitó mencionar directamente al presidente Pedro Sánchez. Sin embargo, sus palabras dejaban patente su desacuerdo con la dirección del partido y su distanciamiento de la postura oficial. Señaló que el actual clima político en el país se caracteriza por la frustración, el enfrentamiento y una tensión creciente.
Críticas al entorno político
En su intervención, el líder regional lamentó que el sentido común se haya vuelto algo inusual en España. Subrayó que la situación de la política nacional atraviesa uno de sus peores momentos desde la llegada de la democracia. A su juicio, las razones de este escenario son evidentes y muchas de ellas son fácilmente reconocidas por la sociedad.
García-Page también destacó el papel de los medios de comunicación, que recientemente han destapado varios casos sonados de corrupción relacionados con representantes del poder central. Mencionó casos en los que estaban implicados exministros y consejeros, así como intentos de desacreditar a jueces, periodistas y miembros de las fuerzas de seguridad.
Distancia con Madrid
El presidente de Castilla-La Mancha subrayó que su región no pierde el tiempo en disputas sobre identidad o conflictos internos. En su lugar, según aseguró, las autoridades están enfocadas en el desarrollo económico y en buscar vías para un mayor crecimiento. Afirmó que el gobierno regional cumple estrictamente con la legalidad y no permite prácticas dudosas.
García-Page volvió a insistir en la necesidad de igualdad ante la ley. Ironizó al señalar que en España cualquiera puede ir a la cárcel, salvo Carles Puigdemont, aludiendo a la compleja relación entre el gobierno central y Cataluña.
Principios y prioridades
Para finalizar su intervención, el político recalcó que la honestidad y la disposición al diálogo deben ser la base del trabajo de todas las instituciones públicas. Hizo un llamado a que la política se sustente en la confianza y la transparencia, y no en la búsqueda de atajos ni de intereses personales.
García-Page sigue siendo una de las pocas figuras en España que expresa abiertamente su desacuerdo con la línea del gobierno central. Su postura resuena en una parte de la sociedad, cansada de los constantes escándalos y juegos políticos.











