
En la política española resurgen los llamamientos al cambio: el coordinador de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha declarado abiertamente la necesidad de superar el actual formato de Sumar. A su juicio, la actual estructura no logra unir a las fuerzas de izquierdas dispersas ni hacer frente de manera eficaz al creciente peso de los partidos de derecha. Maíllo insiste en que ha llegado la hora de construir una nueva plataforma política que ofrezca una verdadera alternativa en las próximas elecciones.
En un contexto donde el gobierno de coalición atraviesa serias dificultades por la falta de una mayoría sólida en el Congreso y la agenda internacional desvía la atención de los problemas internos, la izquierda se enfrenta a una encrucijada. Maíllo subraya que Sumar no consigue aglutinar al bloque progresista y que solo la colaboración con movimientos como Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar puede devolver a la izquierda opciones reales de éxito.
Nuevo planteamiento estratégico
En el informe político que presentará en la reunión de la Coordinadora Federal de IU, Maíllo propone no solo cambiar el nombre de la plataforma para evitar confusiones, sino también definir una nueva estrategia. Aboga por agilizar las negociaciones entre las principales organizaciones y construir un programa común que refleje las verdaderas necesidades de la ciudadanía. Hace hincapié en la autonomía de las fuerzas de izquierda dentro del gobierno: según Maíllo, es esencial fijar posición en los temas clave sin diluirse en la agenda del PSOE.
Se presta especial atención a los temas de la guerra, la pertenencia de España a la OTAN y la política de vivienda. Mayo no lo oculta: para la izquierda es vital no solo criticar, sino también proponer soluciones concretas que los diferencien de los socialistas. Insiste en la necesidad de convocar un referéndum nacional sobre la salida de la OTAN, retomando una antigua propuesta de Izquierda Unida, impulsada por la ola de protestas antinucleares de 1986.
Retos y desacuerdos
Dentro del bloque de izquierda persisten disputas sobre el camino a seguir. Mayo subraya que ampliar el espacio progresista es imposible sin abandonar el aislamiento y el ensimismamiento. Critica los intentos de ciertos partidos de fundamentar su política en la identidad, apartándose de los problemas reales de la sociedad. Según él, solo acercándose a quienes sufren desigualdad e inestabilidad se podrá recuperar la confianza del electorado.
El informe también incluye críticas al PSOE: Mayo discrepa de algunas iniciativas unilaterales de los socialistas, como los beneficios a arrendadores que congelan los precios de alquiler. Defiende la prórroga de más de 600.000 contratos de arrendamiento que vencen en los próximos meses. Para el líder de IU, solo así se puede proteger los intereses de la gente común.
Camino a las elecciones
Ante las próximas elecciones, los partidos de izquierda se ven obligados a buscar nuevas fórmulas de colaboración. Mayo señala que las negociaciones entre los principales miembros de la coalición llevan tiempo en marcha, pero ahora es necesario acelerar el proceso e involucrar al mayor número posible de organizaciones. Propone establecer mecanismos democráticos de toma de decisiones y un calendario común de preparación electoral para no perder ni un solo voto.
La coordinación en el territorio también se convierte en una prioridad: ante la sucesión de elecciones regionales, cada recurso cuenta. Mayo destaca que solo un trabajo conjunto y coordinado en todos los niveles permitirá a la izquierda mantener su influencia y evitar que la derecha consolide su posición.
Mirada al futuro
La cuestión de la reforma del sistema de financiación regional tampoco ha pasado desapercibida. Mayo reconoce que las propuestas del ministro de Hacienda pueden ser un punto de partida para el debate, pero insiste en que deben perfeccionarse. Está convencido de que el nuevo sistema debe garantizar la protección y el desarrollo de los servicios públicos, y no convertirse en moneda de cambio política.
En general, la postura de Mayo busca sacudir el ala izquierda de la política española y devolverle autonomía. Su llamamiento para crear una nueva plataforma y alejarse del PSOE podría ser el inicio de grandes cambios, siempre que el resto de la coalición apoye este rumbo. De lo contrario, la izquierda corre el riesgo de quedar en la sombra y observar cómo crece la popularidad de la derecha.












