
En la Comunidad Autónoma de Murcia ha llegado a su fin la historia de uno de los mayores centros de acogida para menores sin tutela familiar. El centro, situado en el barrio de Santa Cruz, ha cesado su actividad después de que Vox convirtiera su cierre en una condición clave para apoyar los presupuestos regionales. Aunque ni los vecinos ni el personal reportaron problemas con los adolescentes, la decisión de clausurar la institución se tomó en octubre de 2024.
Setenta niños y adolescentes, tanto españoles como extranjeros no acompañados, fueron reubicados de forma urgente en otros centros de la región. Esta medida provocó una dura respuesta de las organizaciones dedicadas al trabajo juvenil. Sus representantes consideran que la reubicación fue algo más que un trámite: ha perjudicado a los propios menores, que han perdido su entorno habitual, el acceso a oportunidades educativas y de ocio, así como el apoyo al que estaban acostumbrados.
Política frente a realidad: por qué el cierre del centro se convirtió en un símbolo
Muchos de los antiguos residentes recuerdan el centro de Santa Cruz como el lugar donde comenzó su nueva vida. Allí aprendieron español, adquirieron una profesión y empezaron a planificar su futuro. Para algunos, fue el único hogar tras un largo viaje por varios países. Sin embargo, las decisiones políticas pesaron más que las historias personales: ahora la mayoría de los menores extranjeros han sido trasladados a una residencia juvenil en las afueras, lejos de la infraestructura habitual. Los menores españoles fueron repartidos entre otros centros.
Las autoridades locales no han proporcionado información detallada sobre el futuro de los adolescentes. Oficialmente, solo se ha anunciado la transición a un nuevo modelo de acogida más parecido a uno familiar. Sin embargo, en la práctica, según expertos, la situación solo ha empeorado: los menores se encuentran aislados y su adaptación se ha dificultado. Organizaciones sociales advierten que estas medidas no resuelven los problemas de integración, sino que generan nuevas barreras.
Reacción social y nuevas demandas de Vox
Curiosamente, entre los vecinos de Santa Cruz no se registró ni una sola queja sobre el funcionamiento del centro ni sobre el comportamiento de sus residentes. Incluso el presidente del distrito reconoció que el cierre fue una medida política que no reflejaba el sentir real de la población local. Sin embargo, el partido Vox sigue exigiendo el cierre total de todos estos centros en la región, pese a que en ellos viven tanto menores españoles como extranjeros bajo tutela estatal.
Los testimonios de los antiguos residentes del centro revelan la dureza de su situación. Muchos huyeron de la guerra, la pobreza y la falta de oportunidades. Para ellos, España representó una oportunidad para empezar de nuevo, y el cierre del centro es otra prueba difícil. El futuro del sistema de apoyo a los menores en Murcia sigue siendo incierto y el debate público sobre este tema continúa creciendo.












