
En España surge una nueva oleada de debates en torno a la reforma del sistema judicial, que podría afectar a todos los que tengan contacto con la justicia. Las críticas del presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se producen en un contexto de grave escasez de jueces y preocupación por la calidad del funcionamiento de los tribunales. El debate va más allá de cambios estructurales: está en juego cómo estas transformaciones influirán en el acceso y la agilidad a la hora de tramitar los casos.
El foco está puesto en la propuesta del ministro Félix Bolaños, quien plantea transformar los juzgados tradicionales en nuevos tribunales de instancia. Durante una ceremonia solemne en Barcelona, en la que se otorgaban destinos a nuevos jueces, la presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perelló, expresó abiertamente su preocupación por la premura y falta de elaboración de la reforma. Subrayó que España ya sufre una importante carencia de personal: hay solo once jueces por cada cien mil habitantes, frente a una media europea de diecisiete.
Déficit de personal
Perelló advirtió que la situación actual provoca sobrecarga en los jueces, retrasos en la tramitación de los casos y una menor eficiencia del sistema. Según explicó, sin aumentar la plantilla judicial y sin invertir en infraestructuras, cualquier reforma corre el riesgo de quedarse solo en el papel. Insiste en la necesidad de inversiones urgentes y una preparación más cuidadosa de los cambios para evitar un deterioro en la calidad de la justicia.
Preocupa especialmente el hecho de que el poder judicial no dispone de competencias propias para aumentar su plantilla ni mejorar las condiciones laborales. Todas las decisiones dependen de la voluntad política y de las decisiones presupuestarias del gobierno. Perelló hizo un llamado a entablar un diálogo real entre todos los poderes y a la participación obligatoria del colectivo profesional en la elaboración de reformas.
Respuesta del colectivo judicial
La reforma ha provocado una oleada de descontento entre jueces y fiscales. Muchos consideran que los cambios propuestos en el sistema de selección de nuevos jueces no se ajustan a los principios de igualdad y profesionalidad. Las asociaciones judiciales temen que las novedades apresuradas puedan derivar en una menor preparación de los nuevos profesionales y, en consecuencia, en un empeoramiento de la calidad de las resoluciones judiciales.
Perelló recalcó especialmente que cualquier reforma debe realizarse teniendo en cuenta la opinión de quienes trabajan diariamente en los tribunales. Subrayó que jueces y magistrados están interesados en la modernización del sistema, pero exigen que los cambios se piensen cuidadosamente y no pongan en riesgo los derechos de la ciudadanía.
Dificultades de aplicación
Uno de los principales problemas sigue siendo la ausencia de un presupuesto propio para el poder judicial. Esto limita la posibilidad de contratar nuevo personal y actualizar la infraestructura tecnológica. Perelló insiste en que, sin una financiación real, cualquier cambio estructural no tendrá el efecto esperado.
Además, hizo un llamado a organizar de inmediato concursos para cubrir las vacantes, manteniendo los requisitos exigidos para los candidatos. Según ella, solo así se puede preservar el alto grado de confianza en el sistema judicial y garantizar la protección de los derechos de los ciudadanos.
Consecuencias para la ciudadanía
La falta de jueces ya provoca un aumento en los plazos de resolución de los casos y una carga extra para el personal en activo. Esto afecta la calidad de la justicia y puede debilitar la confianza de la sociedad en el sistema judicial. Perelló destacó que asegurar el funcionamiento eficaz de los tribunales es responsabilidad no solo de los jueces, sino de todo el Estado.
Al término de la ceremonia, deseó suerte a la joven jueza que se encargará de investigar el reciente accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). Este gesto se convirtió en un símbolo de apoyo a los nuevos profesionales, que deberán desempeñarse en un contexto de reformas y escasez de personal.
En los últimos años, España ya ha enfrentado oleadas de descontento entre jueces y fiscales debido a los intentos de reformar el sistema judicial sin tener en cuenta la opinión de la comunidad profesional. Estas iniciativas a menudo han derivado en huelgas y en solicitudes masivas al gobierno para aumentar la financiación y garantizar la transparencia de los cambios. En 2024, una situación similar se produjo tras un intento de modificar el proceso de nombramiento de jueces, lo que provocó una reacción contundente de las asociaciones y abrió un debate a nivel de la Unión Europea. La cuestión de la independencia y la eficacia del sistema judicial sigue siendo una de las más intensas para la sociedad española.












