
Con la llegada del invierno en España, los conductores se enfrentan a nuevos desafíos. Los meses fríos no solo dificultan la vida de los peatones, sino que también afectan directamente el estado de los vehículos. Esto es especialmente evidente en el comportamiento de los neumáticos: la bajada de las temperaturas provoca cambios en la presión, lo que puede influir en la maniobrabilidad y la seguridad del coche. Muchos conductores olvidan la importancia de las revisiones regulares, aunque precisamente en invierno este aspecto cobra especial relevancia.
La pérdida de presión en los neumáticos no es solo una simple molestia. Unos neumáticos poco inflados pierden adherencia al asfalto, se desgastan más rápido y aumentan el riesgo de incidentes en la carretera. Además, una presión incorrecta afecta directamente al consumo de combustible: cuanto menor es la presión, más esfuerzo necesita el motor para mantener la marcha, lo que se traduce en un mayor gasto en gasolina.
Recomendaciones de los expertos
La Dirección General de Tráfico (DGT) de España recuerda periódicamente a los conductores la importancia de controlar la presión de los neumáticos. Según los expertos, el hábito de ignorar este parámetro puede tener consecuencias graves. El organismo aconseja realizar la comprobación al menos una vez al mes y, en invierno, incluso con más frecuencia, especialmente si el vehículo pasa la noche en la calle o realiza trayectos largos.
Expertos en automoción señalan que el mejor momento para medir la presión es cuando los neumáticos están completamente fríos. Lo más recomendable es hacerlo por la mañana, antes de comenzar a conducir, o unas horas después de haber detenido el vehículo. Si el coche ha recorrido varios kilómetros recientemente, los valores pueden estar alterados debido al calentamiento del aire en el interior de la llanta.
Frecuencia de las revisiones en invierno
En condiciones normales, basta con controlar la presión cada 30 a 40 días. Sin embargo, con la llegada del frío, los expertos aconsejan reducir este intervalo a dos semanas. Es especialmente importante no olvidar revisar los neumáticos después de trayectos largos o si el vehículo suele quedarse a la intemperie durante la noche. Las variaciones de temperatura pueden provocar una caída inesperada de presión incluso en neumáticos nuevos.
Mantener la presión adecuada no solo es garantía de seguridad, sino también de ahorro. Los neumáticos poco inflados aumentan la resistencia al rodaje, lo que obliga al motor a trabajar con mayor esfuerzo. Como resultado, el consumo de combustible puede incrementarse entre un 5 y un 10 %, lo que repercute considerablemente en el presupuesto, especialmente si suelen realizarse viajes largos.
Consecuencias posibles de un error
Tampoco conviene excederse al inflar los neumáticos. La presión excesiva provoca un desgaste irregular de la banda de rodadura, reduce la amortiguación y hace que el vehículo sea menos estable en superficies resbaladizas. Por otro lado, si la presión es inferior a la recomendada, los neumáticos se desgastan más rápido y el conductor puede perder el control del coche en una situación crítica.
Muchos conductores suelen subestimar el impacto de la presión de los neumáticos en la distancia de frenado y la estabilidad en las curvas. Incluso una ligera desviación de los valores recomendados puede aumentar el riesgo de derrape o afectar negativamente la maniobrabilidad. Por eso, los especialistas aconsejan no confiar en el ojo, sino utilizar manómetros precisos y consultar las indicaciones del fabricante.
Consejos prácticos
Antes de salir de viaje, conviene dedicar unos minutos a comprobar el estado de los neumáticos. Si no está seguro de los valores adecuados de presión, siempre puede encontrarlos en el manual del vehículo o en una etiqueta especial ubicada en el marco de la puerta o en la tapa del depósito de combustible. Recuerde que los parámetros pueden variar entre las ruedas delanteras y traseras.
Controlar la presión con regularidad es una medida sencilla que ayuda a evitar sorpresas desagradables en la carretera. Durante el invierno en España, cuando la temperatura puede cambiar bruscamente incluso en un mismo día, este hábito cobra especial importancia. No escatime en seguridad: revisar los neumáticos a tiempo es garantía de tranquilidad y confianza al volante.
Si no lo sabía, la Dirección General de Tráfico (DGT) es el principal organismo estatal en España responsable de la seguridad vial. La entidad no solo supervisa y regula el tráfico, sino que también informa activamente a los ciudadanos sobre las normas de circulación, nuevas leyes y recomendaciones para conductores. La DGT está dirigida por Pere Navarro, conocido por sus iniciativas para reducir la siniestralidad en las carreteras del país.












