
En Barcelona estalla un nuevo conflicto laboral: decenas de trabajadores que participan en la remodelación del emblemático estadio Camp Nou se han visto obligados a instalar un campamento de tiendas de campaña justo en las puertas del complejo deportivo. El motivo son los despidos masivos que han afectado al menos a 30 personas empleadas por la subcontrata Ramstar. Las protestas se prolongan y el ambiente en torno a la obra se vuelve cada vez más tenso.
La situación se complica aún más porque muchos de los despedidos se encuentran en una posición extremadamente vulnerable. Según representantes sindicales, la mayoría de estos trabajadores son extranjeros sin documentación oficial, que llevan meses sin cobrar sus salarios. Su situación empeora por la presión de los empleadores: literalmente están siendo obligados a abandonar la residencia donde han vivido casi dos años.
Escándalo en las obras
La polémica por las irregularidades en la remodelación del Camp Nou no es nueva. Ya en otoño del año pasado se produjeron despidos masivos en el proyecto: entonces se trató de 50 empleados que perdieron su trabajo en las empresas Limak y Ekstreme Works. Tras estos hechos, llegaron las inspecciones y multas millonarias por graves vulneraciones de la legislación laboral y de las normas de contratación de extranjeros.
Sin embargo, ni siquiera la intervención de la inspección ni las sanciones económicas cambiaron la situación. Una nueva oleada de despidos sacudió las obras en enero, cuando la subcontrata Ramstar prescindió de una treintena de trabajadores. Según los sindicatos, todos ellos también se encontraban en situación administrativa irregular y llevaban meses sin recibir su salario.
Campamento de protesta
Como respuesta a lo que sucede, el sindicato organizó una protesta indefinida frente al edificio de La Masia, la famosa academia de fútbol situada junto al estadio. A diario se celebran asambleas y manifestaciones en el lugar, y las tiendas de campaña de los manifestantes ya forman parte del paisaje. Los trabajadores exigen la intervención inmediata de las autoridades y la suspensión de las obras hasta que se subsanen todas las irregularidades.
El clima tampoco da tregua a los manifestantes: las lluvias torrenciales obligaron a retrasar el inicio de la protesta, pero eso no frenó la determinación de los participantes. Están convencidos de que solo la presión pública puede obligar a los empleadores y al club de fútbol a prestar atención a sus problemas.
Silencio del club
La postura de la directiva del club genera especial indignación. Según el sindicato, el FC Barcelona prefiere ignorar lo que sucede y no intervenir, a pesar de que se trata de la construcción de su propio estadio. Los manifestantes exigen que el club deje de hacer la vista gorda ante las violaciones sistemáticas y asuma la responsabilidad por lo que ocurre en la obra.
El sindicato también exige la intervención inmediata del Ayuntamiento. Consideran que, si la situación no cambia, las autoridades deben suspender la licencia de construcción. De lo contrario, advierten los activistas, las irregularidades continuarán multiplicándose y los derechos de los trabajadores seguirán siendo vulnerados.
Las autoridades ceden ante la presión
Hasta ahora, ni las autoridades municipales ni la inspección laboral han tomado medidas contundentes. Los manifestantes temen que, sin acciones firmes, la situación pueda salirse de control. Al mismo tiempo, el caso de los despidos masivos y las irregularidades en la obra del Camp Nou ya es tema de debate no solo en Barcelona, sino también fuera de la ciudad.
La pregunta sobre cuánto durará este enfrentamiento sigue sin respuesta. Los trabajadores no tienen intención de abandonar el campamento hasta que se escuchen sus demandas. Mientras tanto, el club de fútbol y los contratistas guardan silencio, y el destino de decenas de personas sigue en el aire.












