
En los últimos días se ha registrado un cambio notable en el comportamiento de los maquinistas en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. Tras el reciente incidente con un tren de Iryo en la zona de Adamuz, los conductores optan cada vez más por reducir la velocidad en el tramo que atraviesa Calatayud, en la provincia de Zaragoza. Precisamente en este sector, tanto pasajeros como ferroviarios ya reportaron durante el verano extrañas vibraciones e irregularidades en la vía, aspectos que ahora vuelven a estar en el punto de mira.
Aunque no existen instrucciones oficiales para reducir la velocidad, los maquinistas toman cada vez más la iniciativa de conducir con mayor precaución. En algunos casos, se informa directamente a los pasajeros sobre la disminución de la velocidad, generando inquietud y dudas sobre el verdadero estado de la infraestructura. Representantes sindicales aseguran que no se trata de una acción coordinada, sino de decisiones individuales de trabajadores preocupados por la seguridad.
Tramo peligroso
El tramo entre Madrid y Calatayud ha sido motivo de preocupación para los expertos desde hace tiempo. Ya en verano, los maquinistas solicitaron a la dirección limitar la velocidad en ese trayecto a 250 km/h, aunque la normativa permite a los trenes alcanzar hasta 300 km/h. El motivo: quejas recurrentes por sacudidas y la sensación de ‘bultos’ bajo las ruedas, algo que no solo afecta al confort, sino que podría revelar problemas más graves en la vía férrea.
Los pasajeros que se encontraban en el tren Iryo durante el reciente incidente relataron fuertes sacudidas y un ambiente de inquietud en los vagones. Tras este suceso, los maquinistas han empezado a prestar aún más atención al estado de la vía, optando por no arriesgarse y reducir la velocidad de antemano, especialmente en las zonas donde previamente se registraron anomalías.
Reacción de los ferroviarios
Los sindicatos de maquinistas subrayan que la decisión de reducir la velocidad es un derecho de cada conductor si considera que la situación exige medidas adicionales de precaución. Para ello, basta con notificar al centro de control y explicar los motivos. En los últimos días, este tipo de avisos se ha vuelto más frecuente, aunque por el momento no se han publicado estadísticas oficiales.
Por su parte, los representantes de la infraestructura ferroviaria no confirman un aumento significativo de estos casos. Sin embargo, entre los trabajadores del sector circulan rumores de que muchos maquinistas ahora prefieren pecar de precavidos, especialmente después de que en verano sus advertencias no fueran plenamente atendidas.
Planes a futuro
El Ministerio de Transportes lleva tiempo planeando una modernización a gran escala de la línea Madrid-Barcelona para aumentar la velocidad máxima a 350 km/h. Sin embargo, las obras comenzarán precisamente en el tramo problemático entre Madrid y Calatayud, donde actualmente se registran la mayor cantidad de quejas y dificultades técnicas. Mientras tanto, tanto los pasajeros como los maquinistas deben conformarse con molestias temporales y mantener la alerta.
La situación demuestra claramente que incluso en las líneas ferroviarias más modernas de España la seguridad sigue siendo una prioridad. La determinación de los maquinistas de actuar según las circunstancias y anteponer la seguridad al horario merece respeto, pero también pone de relieve la necesidad de cambios urgentes en la gestión de la infraestructura.












