
Álex Mumbrú, entrenador principal de la selección nacional de baloncesto de Alemania, acaba de concluir un largo periodo de recuperación tras una grave enfermedad. Después de pasar 32 días hospitalizado por una pancreatitis, el técnico de Barcelona ya está de vuelta en casa y poco a poco retoma su ritmo habitual de vida. Durante la enfermedad perdió casi 18 kilos, pero ahora está recuperando peso y enfocado en volver al trabajo.
Al rememorar los hechos, Mumbrú señala que comenzó a sentirse mal en Tampere, justo cuando el equipo acababa de llegar a la primera fase del Campeonato de Europa. Un intenso dolor abdominal y vómitos repetidos le obligaron a acudir al equipo médico de la selección. Poco después fue trasladado al hospital, donde los médicos le diagnosticaron pancreatitis aguda. El estado era tan grave que fue necesario aplicar anestesia epidural para aliviar el dolor.
A pesar de la gravedad de la situación, Mumbrú no dejó de trabajar con el equipo ni siquiera en la cama del hospital. Ya al tercer día empezó a analizar partidos y preparar esquemas tácticos, utilizando el portátil y el móvil. Según él, fue difícil emocionalmente, pero el deseo de apoyar a los jugadores fue más fuerte.
En un momento crucial, el entrenador tomó la decisión de salir voluntariamente del hospital para estar junto al equipo en la fase final del torneo en Riga. Reconoce que en ese entonces no era plenamente consciente de los riesgos asociados a la enfermedad y estaba completamente centrado en los próximos partidos. Los médicos le advirtieron sobre las posibles consecuencias, sin embargo, Mumbrú estaba convencido de la necesidad de su presencia.
En Riga contó con la ayuda de una amiga de la familia, médica, quien supervisaba su estado de salud y se encargaba del tratamiento necesario. Gracias al apoyo de sus seres queridos y colegas, así como a la entrega del propio entrenador, la selección de Alemania logró conquistar las medallas de oro del Campeonato de Europa 2025.
Tras la victoria, Mumbrú se dirigió de inmediato a Barcelona para continuar su recuperación bajo la supervisión de especialistas. Destaca que la Federación Alemana de Baloncesto mostró el máximo compromiso y cuidado, mientras que los jugadores del equipo demostraron verdadera unión y dedicación.
El entrenador reconoce que este torneo ha sido el más difícil de su carrera, tanto física como emocionalmente. A pesar de todas las dificultades, no se arrepiente de su decisión y está seguro de que actuó correctamente. Ahora Mumbrú ya se prepara para los próximos partidos y planea regresar al trabajo en breve, si no surgen complicaciones.












