
La “sanidad universal”: un millón de inmigrantes más para un sistema ya saturado. La sanidad universal ya existe, pero además accederán a ella hasta un millón de inmigrantes sin papeles. Una medida humanitaria y controvertida a la vez que pocos asumen en Europa. España acaba de aprobar la sanidad gratuita para todos los inmigrantes, aunque carezcan de papeles. Una medida humanitaria con un coste incierto que casi nadie asume en el resto de Europa. Los votos del bloque parlamentario que sustenta al Gobierno avalaron una decisión que contó con la oposición del PP y la abstención de Ciudadanos y ha sido mal presentada: la sanidad “gratuita” y universal ya existe en España; la novedad ahora es que no es precisa ninguna documentación para acceder a ella. En España, según estimaciones aproximadas, vive alrededor de un millón de inmigrantes en situación irregular, los llamados sin papeles. Desde hace apenas una semana, y en pleno alud de pateras y quejas políticas por el desbordamiento, todos ellos tendrán los mismos derechos de acceso a la sanidad pública que un español, una medida aplaudida y controvertida a partes iguales que, para el Gobierno de Sánchez, ha sido bandera. ¿Cómo lo hace Europa? La medida contrasta con la manera de gestionar este asunto tan sensible en la mayor parte de los países de Europa: salvo en Francia, en ningún otro se presta un servicio similar al que España ya ha aprobado. Ni Alemania ni Reino Unido ni Bélgica, por citar tres países importantes, garantizan unas prestaciones como las que España ha asumido ya en plena crisis migratoria en Ceuta. El Real Decreto que devuelve la universalidad al Sistema Nacional de Salud (SNS) y “desliga” la asistencia sanitaria de la condición de asegurado ya ha entrado en vigor y, desde esta semana, garantiza la sanidad pública y gratuita para todos los inmigrantes que estén en España con independencia de su situación legal, lo que según algunos cálculos puede tener un coste de 1.100 millones de euros para el erario público y suscitar un efecto llamada. Dos consecuencias que, sin embargo, hay expertos que desmienten o en todo caso consideran compensadas por otros beneficios en términos de cotizaciones futuras de los migrantes ya instalados.












