
El cierre repentino del túnel ferroviario en Rubí supuso un golpe para todo el sistema logístico de España. En las últimas semanas, el transporte de mercancías entre el este del país, Francia y el resto de Europa ha quedado prácticamente bloqueado. El motivo es el estado de emergencia de un tramo de 900 metros, que se ha visto obligado a cerrar por obras durante siete semanas. Para las empresas españolas esto implica no solo retrasos, sino también pérdidas económicas significativas y una pérdida de confianza en el transporte ferroviario.
Como señala El Pais, los problemas de infraestructura en Cataluña no son nuevos, pero este caso ha sido el detonante para debatir la crónica falta de inversión en el ferrocarril de la región. Tras el accidente en Gelida en enero, el túnel ya se cerró durante dos semanas, lo que provocó la acumulación de vagones en La Llagosta, en las vías del puerto de Barcelona e incluso en Perpiñán (Francia). Entonces, las pérdidas del sector superaron los cinco millones de euros, y ahora la situación se ha agravado aún más.
Según la evaluación de RUSSPAIN.COM, estos fallos en el transporte provocan un aumento en los precios logísticos y obligan a las empresas a recurrir al transporte por carretera, incrementando la presión sobre las vías y los costes de combustible. Representantes de empresas logísticas como Multirail destacan que el envío de mercancías desde Róterdam hasta Andalucía ahora requiere esquemas complejos con trasbordos a camiones y transbordos adicionales, lo que incrementa el coste de transporte en más de un 20% y prolonga los plazos casi una vez y media.
Problemas de las rutas alternativas
Las autoridades de Cataluña propusieron una ruta alternativa a través de Manresa, Lleida y Sant Vicenç de Calders, lo que incrementa el trayecto en 330 kilómetros y suma al menos cinco horas al tiempo de viaje. Sin embargo, ninguna empresa ha optado por esta vía, ya que no resulta rentable desde el punto de vista económico y es inviable para el transporte de mercancías peligrosas. Juan Diego Pedrero, presidente de la Asociación de Empresas Privadas Ferroviarias (AEPF), destaca que este tipo de decisiones solo agravan la crisis de confianza en el transporte ferroviario y dañan la reputación del puerto de Barcelona.
Muchos clientes ya han recurrido al transporte por carretera y será difícil recuperarlos. Según representantes del sector, las pérdidas ascienden a millones de euros y algunas empresas se ven obligadas a suspender su actividad. En sus peticiones a la Comisión Europea y al Ministerio de Transportes de España, las compañías logísticas exigen medidas urgentes y compensaciones por los daños sufridos.
Impacto en la economía y los puertos
El puerto de Barcelona ha preferido no hacer declaraciones sobre la situación, pero miembros de su consejo señalan que la crisis en la infraestructura ferroviaria coincidió con el alza de los precios del combustible y un aumento de la demanda de camiones por la temporada turística y la recogida de frutas. Esto ha provocado un incremento adicional en los costes logísticos y ha complicado las operaciones de las empresas que trabajan con mercancías voluminosas o peligrosas, para las que no existe una alternativa al ferrocarril.
Expertos subrayan que la falta de rutas alternativas y la insuficiente permeabilidad de la red ferroviaria hacen que la economía de la región sea vulnerable ante interrupciones de este tipo. El grupo Ferrmed, que promueve el desarrollo del corredor de mercancías entre el sur y el norte de Europa, advierte sobre el riesgo de un colapso total del transporte si la situación no cambia en el corto plazo.
Consecuencias sistémicas
Según informa El País, las obras de reparación en el túnel de Rubí se realizan en el tramo más complejo de 60 metros y, de momento, avanzan según lo previsto. Sin embargo, representantes del sector temen que, incluso tras finalizar las reparaciones, persistirán los problemas de infraestructura si no se implementa un plan de modernización de toda la red ferroviaria de Cataluña. De lo contrario, según Ferrmed, el transporte de mercancías se trasladará definitivamente a las carreteras, lo que incrementará los atascos y la contaminación ambiental.
En los últimos años, España ya ha afrontado crisis de transporte relacionadas con fallos de infraestructura y accidentes ferroviarios. Por ejemplo, a principios de 2024, la regularización masiva de migrantes provocó una intensa reacción en la Unión Europea y nuevos límites para el país — russpain.com analizó los detalles de este conflicto. Estos sucesos evidencian la vulnerabilidad del sistema de transporte y de la economía española ante impactos tanto externos como internos.
Para referencia: los túneles ferroviarios en España han causado repetidamente interrupciones en el transporte. En 2023, el cierre temporal de un túnel en Zaragoza provocó retrasos en los suministros durante varias semanas. En 2025, una situación similar ocurrió en la zona de Valencia, donde por obras de mantenimiento en un tramo clave los trenes de mercancías permanecieron parados durante días. Expertos señalan que sin inversiones sistémicas y la creación de rutas alternativas, este tipo de crisis se repetirá y la economía del país seguirá sufriendo pérdidas.











