
En España, en un solo día, cinco funcionarios de prisiones fueron agredidos por internos. Los incidentes se produjeron en los centros de Alhaurín de la Torre (Málaga), Picassent (Valencia), Estremera (Madrid) y Puerto III (Cádiz), lo que desató preocupación entre los sindicatos y alertas sobre el aumento de la violencia en el sistema penitenciario.
Según datos de Acaip-UGT, todos los ataques se registraron a lo largo del jueves. En cada caso, los empleados sufrieron heridas leves, aunque dos de ellos precisaron atención médica fuera del centro. Representantes sindicales destacan que una concentración tan alta de incidentes en un periodo tan corto señala una tendencia preocupante: en los últimos tres años se han contabilizado 1.541 agresiones al personal penitenciario, lo que equivale a más de una al día.
Detalles de los incidentes
En la prisión de Alhaurín de la Torre, un interno conflictivo que se encontraba en aislamiento golpeó a un funcionario cuando este abría la puerta de la celda para sacarlo al patio. En Picassent, la agresión la perpetró un recluso con problemas psiquiátricos: golpeó a un trabajador en la espalda y la cara mientras intentaba mediar en un conflicto entre otros internos. En ambos casos, las víctimas tuvieron que abandonar su puesto para recibir atención médica.
En Estremera, un funcionario recibió un fuerte golpe en la cara por parte de un interno, lo que le hizo perder el equilibrio y caer. No obstante, las lesiones también se calificaron como leves. En Puerto III, dos trabajadores resultaron heridos tras la agresión de un preso, en el contexto de una serie de incidentes relacionados con el consumo de drogas sintéticas, que según el sindicato eran introducidas en la prisión mediante papel. Este método ya había llamado la atención de la policía: anteriormente, en Botafuegos (Algeciras) fue desmantelada una red que utilizaba cartas para entregar drogas a los internos.
Reacción sindical y causas del aumento de la violencia
El sindicato Acaip-UGT responsabilizó de la situación al Ministerio del Interior, señalando una política «incongruente» en la gestión penitenciaria. Según su valoración, este tipo de incidentes no son una excepción, sino consecuencia del deterioro de las condiciones en las cárceles. En 2025 se registraron 529 agresiones a funcionarios, una cifra superior a la de años anteriores.
Entre las razones del aumento de la violencia, los sindicatos citan el incremento del número de internos, la complejidad de sus perfiles y el alza de personas con patologías psiquiátricas. Además, las prisiones sufren una grave escasez de personal sanitario: según el sindicato, el déficit de médicos supera el 75 %, lo que repercute negativamente en la seguridad y la calidad de la atención médica.
Contexto y otros incidentes
El problema de la violencia y las violaciones en las cárceles españolas no se limita solo a los ataques al personal. En marzo, la policía llevó a cabo una operación para desmantelar un esquema de envío de drogas sintéticas a través de cartas en Botafuegos. Las cuestiones de seguridad y control en los centros penitenciarios siguen siendo relevantes: recientemente, en Ávila fue detenido un peligroso fugitivo con numerosas acusaciones, lo que también provocó un debate sobre la eficacia de los servicios (detalles sobre la detención en Ávila).











