
En Cataluña comienza un proyecto piloto: en 15 institutos públicos habrá agentes de los Mossos d’Esquadra de paisano y desarmados. Según la consellera de Interior, Núria Parlon, la iniciativa busca reducir los niveles de violencia adolescente y se implementa a petición del Departamento de Educación. Si la experiencia resulta exitosa, el experimento podría extenderse a otros centros educativos de la región, si así lo solicitan.
Como señala EL PAÍS, las autoridades subrayan que no se trata de visitas puntuales, sino de la presencia constante de agentes en los centros educativos. Los Mossos d’Esquadra trabajarán en estrecha colaboración con la administración de los institutos, participarán en programas preventivos y ejercerán de mediadores. El gobierno considera que este enfoque ayudará a fortalecer la confianza entre los jóvenes y la policía, además de incrementar la seguridad en el entorno escolar.
Reacción tajante de la oposición
Sin embargo, la iniciativa ha suscitado una fuerte crítica por parte de la oposición política. El portavoz de Esquerra Republicana, Isaac Albert, calificó el proyecto de «populismo de derechas» y declaró que este tipo de medidas no resuelven los problemas reales de los centros, sino que generan una atmósfera de control excesivo. En su opinión, el proyecto piloto podría estigmatizar a algunos institutos, marcándolos como «problemáticos».
La líder del grupo parlamentario de los Comuns, Jéssica Albiach, también se manifestó en contra de la presencia permanente de la policía en los colegios. Reconoció que en algunos institutos existen realmente problemas de disciplina, pero considera que para resolverlos se necesitan recursos adicionales para especialistas en mediación y bienestar, no agentes policiales. La diputada de la CUP, Pilar Castillejo, calificó la decisión de “absurda” y subrayó que los centros educativos ya cuentan con sus propios planes de seguridad, a los que les falta financiación.
Posición de otros partidos
El partido Junts también se distanció de la iniciativa. Según su portavoz, Josep Rius, la presencia policial en los centros educativos contradice la política anunciada por el gobierno de reducir la criminalidad. Señaló que la formación cívica debe recaer en los docentes y no en la intervención policial.
Las autoridades catalanas, por su parte, insisten en que el proyecto no está orientado a aumentar el control, sino a fomentar la colaboración entre los colegios y las fuerzas de seguridad. Según Núria Parlon, ya existía esta práctica en forma de charlas y encuentros puntuales, pero ahora se trata de un enfoque más sistemático. La decisión final sobre la ampliación del programa se tomará tras analizar los resultados del piloto.












