
El jueves 23 de abril, el centro de Barcelona se llenó de gente: la ciudad celebró la tradicional fiesta de Sant Jordi, que este año transcurrió bajo un cielo soleado y reunió un número récord de participantes. Según los organizadores, más de 425 puestos profesionales de venta de libros y flores, junto con numerosos quioscos improvisados, operaron en toda la ciudad, animando notablemente las calles y plazas.
El ambiente festivo se sentía especialmente intenso en las principales avenidas, donde residentes y turistas se apresuraban a elegir libros y ramos de rosas. En el Passeig de Gràcia, desde primeras horas de la mañana, se formaron colas junto a las mesas de libros, y los vendedores de flores preparaban arreglos frescos ante la mirada de los transeúntes. Entre los participantes había tanto vecinos como visitantes de la ciudad, muchos de los cuales no perdieron la oportunidad de hacerse fotos de recuerdo frente a las fachadas decoradas, incluida la célebre Casa Batlló.
Este año, la celebración destacó no solo por su magnitud, sino también por su diversidad: a los puntos oficiales de venta se sumaron decenas de pequeños puestos organizados por entusiastas y aficionados. Según observaron los corresponsales, muchos barceloneses acudieron en familia, mientras que los turistas filmaban activamente lo que ocurría. Las decoraciones de los edificios y las instalaciones temáticas dedicadas a Sant Jordi atrajeron una atención especial.
La celebración transcurrió sin incidentes graves, y los servicios municipales garantizaron el orden y la seguridad en las principales rutas. Según destacan los medios locales, el interés por Sant Jordi no deja de crecer en los últimos años, como lo demuestra también la activa participación de visitantes de la capital catalana. El año pasado la festividad también estuvo marcada por acontecimientos destacados: por ejemplo, la intervención de la escritora Ali Smith en medio de las protestas de trabajadores de bibliotecas fue uno de los temas más comentados, como se relató en detalle en el artículo sobre la reacción de los bibliotecarios ante Sant Jordi.
Según los organizadores, el formato actual del evento confirmó el estatus de Sant Jordi como uno de los acontecimientos culturales más multitudinarios y reconocibles de Barcelona. En los próximos días, la ciudad seguirá recibiendo visitantes, mientras que los puestos de libros y flores seguirán siendo uno de los principales símbolos de la primavera en la capital catalana.











