
En Barcelona, el 23 de abril se celebró una de las fiestas más importantes del año: Sant Jordi, que nuevamente reunió un número récord de participantes y compradores. Desde primeras horas de la mañana, las calles centrales de la ciudad estaban llenas de gente, y las colas en los puestos de libros y flores se convirtieron en una parte habitual del paisaje. Este año se sumaron nuevas zonas comerciales a las tradicionales, lo que amplió notablemente la geografía de la celebración.
Colas y nuevas rutas
Los principales flujos de visitantes se concentraron en el paseo de Gràcia y las calles adyacentes, así como en el Portal de l’Àngel y la plaza frente a la Catedral. Por primera vez en mucho tiempo, La Rambla quedó fuera de la ruta debido a las obras de remodelación en curso. Esto provocó una redistribución del público y una congestión temporal en las nuevas zonas, donde se formaron grandes aglomeraciones.
Número récord de puntos de venta
Según los organizadores, este año en Barcelona se instalaron 425 puntos de venta, 30 más que el año anterior. La extensión de puestos de libros y flores alcanzó los 3,7 kilómetros, abarcando siete distritos de la ciudad. El aumento de actividad fue especialmente notable en el barrio de Les Corts, donde el número de puestos subió a 14, así como en el paseo Sant Joan y la avenida Lluís Companys, que se convirtieron en el centro para los aficionados al cómic y la literatura infantil.
Variedad y precios
Los tradicionales descuentos en libros —hasta un 10% sobre el precio habitual— y la amplia oferta de rosas, cuyo precio oscilaba entre 3 y 35 euros, volvieron a ser los principales atributos de la fiesta. Se ofrecieron a la venta unos 75.000 títulos de libros. Según los datos del año pasado, en 2025 se vendieron 2 millones de ejemplares por un valor aproximado de 26 millones de euros.
Marketing y nuevos formatos
Este año, las tiendas de moda del paseo de Gràcia también se sumaron a la celebración, decorando sus escaparates con libros y rosas en el marco de una campaña de Grupo Planeta. Además de los libros y las flores, los souvenirs temáticos gozaron de gran popularidad: peluches de dragón, rosas originales, así como el tradicional pan de Sant Jordi, que provocó colas en el Forn Sant Josep, ganador del concurso de este año. Restaurantes y hoteles ofrecieron menús y postres especiales, reforzando así el componente comercial de la fiesta.
Condiciones meteorológicas y ambiente
El tiempo este año favoreció las celebraciones multitudinarias, aunque una inesperada ola de polen causó incomodidades adicionales a vecinos y visitantes. A pesar de ello, el ambiente en las calles se mantuvo festivo y el interés por Sant Jordi sigue creciendo, como demuestra el aumento del número de participantes y la expansión de los formatos de la celebración.












