
En la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) se ha registrado un notable aumento en la inasistencia de estudiantes a las clases presenciales: según un informe reciente, en algunas asignaturas hasta el 40% de los alumnos faltan habitualmente a las aulas. El problema ha adquirido un carácter sistémico y genera preocupación entre los profesores y la administración universitaria. El estudio, que abarca tanto aspectos cuantitativos como cualitativos, señala que la situación se ha agravado especialmente después de la pandemia de COVID-19.
Magnitud y dinámica
De acuerdo con el informe, algo más de la mitad de los estudiantes de la UAB asisten a casi todas las clases, mientras que cerca de una cuarta parte acude al 60–80% de las lecciones. Aproximadamente uno de cada cuatro reconoce que participa solo en la mitad de las sesiones. El profesorado estima una asistencia media del 60,7%, y casi la mitad de ellos se enfrenta a la ausencia de más del 40% de los estudiantes. En algunos casos, la inasistencia supera el 60%.
Causas de la ausencia
El principal factor señalado por los estudiantes son los problemas de salud y las circunstancias familiares, que representan el 32,3% de todas las faltas. Estas pueden incluir enfermedades físicas o mentales, dificultades emocionales o situaciones complicadas en el hogar. Otro 15,6% atribuye la inasistencia a la falta de motivación: muchos indican que no le ven sentido a asistir a clases o prefieren dedicarse a otras actividades. Los profesores tienden a considerar esto como una actitud negativa hacia el estudio, mientras que los propios estudiantes suelen relacionar la desmotivación con la insatisfacción respecto al proceso de aprendizaje.
Entre otras razones se encuentran circunstancias externas (6,7%), incluyendo problemas de transporte y condiciones climáticas, así como la sensación de incapacidad para afrontar la asignatura (6,2%) y un ambiente desfavorable en el grupo (5,4%).
El papel de la universidad y las metodologías
La organización del proceso educativo también juega un papel esencial. El profesorado señala las limitaciones del formato de las clases, los grupos numerosos y las dificultades para implementar nuevas metodologías. Por su parte, los estudiantes se quejan de la falta de estructura, la poca claridad en los requisitos y el predominio de la teoría no vinculada con la futura profesión. Todo esto resulta en una disminución del interés y la pérdida gradual de implicación, lo que finalmente se traduce en ausencias masivas.
Entre las causas institucionales se citan la falta de coordinación de horarios, límites de tiempo estrictos, distribución ineficaz del tiempo entre clases y la ausencia de espacios adecuados para formas activas de aprendizaje. La sobrecarga de tareas obliga a los estudiantes a elegir a qué asignaturas asistir, y el acceso a materiales online reduce aún más la motivación para acudir al aula.
Consecuencias y tendencias
Ocho de cada diez estudiantes de la UAB consideran la obtención del título principalmente como una herramienta para acceder al mercado laboral. Este enfoque pragmático fomenta un aprendizaje superficial y disminuye la implicación en los estudios. Esto se refleja en los resultados y genera un nuevo tipo de relación con la universidad y la enseñanza presencial.
El problema del absentismo masivo en las clases no se explica por una sola causa. Tal como subraya el informe de la UAB, se trata de una compleja interacción de factores personales, académicos e institucionales. Dificultades similares con la implicación de la juventud en los procesos educativos también se discuten en otras regiones de España: por ejemplo, recientemente en Cádiz, a través del caso de Federico Prat, se planteó la cuestión de la influencia de las circunstancias familiares en las trayectorias educativas.












