
La noche del lunes, la autopista AP-68 en La Rioja fue escenario de un incidente peligroso: un hombre de 35 años, sin carnet de conducir, se puso al volante de un coche robado y recorrió 52 kilómetros en sentido contrario. Sus maniobras provocaron momentos de auténtico pánico entre los conductores, obligados a reaccionar de inmediato ante un vehículo que circulaba de frente.
Las alertas llegaron a los servicios de emergencia cerca de la medianoche. Testigos avisaron de un turismo que viajaba en dirección a Zaragoza, pero por el carril destinado al sentido Bilbao. Entre los kilómetros 86 y 138 de la autopista, agentes de Tráfico y patrullas de la Guardia Civil desplegaron un gran dispositivo para evitar accidentes y proteger al resto de conductores.
Gracias a la coordinación de los operativos de carretera, lograron cortar el tráfico en la zona peligrosa y evitar colisiones. El conductor fue interceptado en el kilómetro 138, mientras seguía avanzando a gran velocidad y desobedeciendo todas las normas. Al ser identificado, se comprobó que carecía de permiso de conducir y que el vehículo constaba como robado. Además, el test de alcoholemia mostró una tasa casi cuatro veces superior al límite permitido y se negó a realizar el test de drogas.
Contra el detenido se han abierto varios procesos penales a la vez: desde falsificación de documentos y robo de automóvil hasta conducir bajo los efectos del alcohol y negarse a realizar el test de drogas. Además, se le imputa conducción temeraria y uso de datos ajenos. Al día siguiente, el hombre fue puesto a disposición judicial.
Gracias a la rápida reacción de otros conductores y la pronta intervención de los servicios viales, se logró evitar una tragedia. Este episodio vuelve a recordar la importancia de la vigilancia en las carreteras y la responsabilidad de cada usuario del tráfico.












