
En Málaga se ha desatado una polémica en torno a la labor del servicio municipal de urbanismo: según datos oficiales, en la ciudad se han acumulado casi 13 000 expedientes sin examinar sobre infracciones urbanísticas, algunos de los cuales se abrieron aún en la década de los 90. Arquitectos y representantes del sector profesional califican la situación de crítica y la relacionan con la grave escasez de personal, lo que, a su juicio, conduce a una parálisis de facto en el control del desarrollo urbanístico.
Expedientes disciplinarios y déficit de personal
Según información revelada por la oposición en el ayuntamiento, de los casi 12 823 expedientes, más de 8 700 ni siquiera han pasado las fases iniciales de tramitación y más de 2 600 esperan la primera inspección. Entre los expedientes pendientes figuran casos iniciados aún en los años 80 y 90. Representantes del sector de la arquitectura destacan que, debido a la falta de inspectores y técnicos, muchas quejas y sanciones quedan sin movimiento y las infracciones, sin consecuencias. Según la decana del colegio de arquitectos local, Susana Gómez de Lara, el personal trabaja al límite de su capacidad, pero resulta claramente insuficiente para controlar la situación.
Reacción de las autoridades y acusaciones al Ayuntamiento
El portavoz oficial del bloque opositor Con Málaga, Toni Morillas, declaró que el sistema de control disciplinario está «completamente paralizado». En respuesta, la responsable del área municipal de urbanismo, Carmen Casero, rechazó categóricamente las acusaciones de retrasar deliberadamente la tramitación de los casos, subrayando que el 74% de los 48.365 expedientes recibidos ya están cerrados. Sin embargo, admitió que alrededor del 26%, casi 13.000, siguen sin resolverse. Casero precisó además que el departamento cuenta con 19 empleados, aunque no quiso revelar el número de inspectores. Según la oposición, solo hay tres inspectores para toda la ciudad. Morillas propuso crear una comisión para investigar la situación, recordando que en 2018 ya se realizó una investigación similar, donde se documentaron casos de presión sobre los empleados e intentos de demorar la resolución de expedientes.
Causas y consecuencias del colapso burocrático
Los arquitectos relacionan el aumento de infracciones con dos causas principales: la entrada en vigor de la ley regional «Ley Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (Lista)», que desde 2021 ha simplificado el inicio de obras mediante declaración responsable, y la crónica falta de personal. Según explican, muchos promotores asumen el riesgo confiando en que, incluso si se detecta la infracción, podrán pagar la multa o eludirla debido a los procesos dilatados. Como resultado, señalan los expertos, en Málaga proliferan ampliaciones ilegales, cerramientos de fachadas y reformas no autorizadas, mientras que las sanciones y demoliciones reales son muy poco frecuentes.
Reacción social y papel de los inversores
En el sector profesional se señala que la falta de control y sanciones genera en la ciudad una atmósfera de impunidad. Algunos arquitectos indican que incluso las denuncias a la policía sobre obras ilegales no dan resultado: los casos se remiten al departamento de urbanismo, donde pasan a formar parte del flujo general de quejas no resueltas. Según varios especialistas, la situación actual beneficia a los grandes fondos de inversión, que pueden permitirse correr riesgos y asumir posibles multas, si es que llegan a imponerse. Como señala el galardonado con el Premio Nacional de Urbanismo, Salvador Moreno Peralta, el problema solo se hace evidente cuando la cantidad de expedientes sin resolver alcanza niveles críticos, pero no se producen cambios estructurales.
Problemas paralelos en el ámbito de las licencias
Poco antes de que se agudizara la situación en el área de urbanismo municipal, el Colegio de Arquitectos de Málaga también denunció retrasos de hasta dos años en la emisión de informes para inmuebles con estatus protegido, debido a la falta de especialistas en el departamento regional de cultura. Según el Colegio, en otras provincias de Andalucía no existen estos retrasos, y en Málaga el problema se agrava por la escasez de personal y la alta rotación. Las autoridades andaluzas prometen reforzar la plantilla, pero los nuevos empleados aún no han comenzado a trabajar porque están en formación.
Las cuestiones de control de la construcción y los fallos burocráticos en España suelen ser motivo de debate público. Por ejemplo, recientemente en Cataluña se cancelaron en masa los campamentos escolares debido a las protestas de los profesores, lo que también generó una ola de críticas hacia las autoridades locales. Puede obtener más detalles en el reportaje sobre la situación de los campamentos de verano en Cataluña.












