
La tragedia ocurrida en la pasarela de Santander ha sido una llamada de atención para toda España. Tras la muerte de seis jóvenes, el interés por el estado de la infraestructura y la seguridad aumentó considerablemente. El informe pericial del caso evidenció no solo errores técnicos, sino también problemas sistémicos en la gestión y mantenimiento de este tipo de estructuras.
Según informa El País, la causa del colapso fue la corrosión de los elementos metálicos que unían las vigas principales y secundarias de la estructura. El perito judicial destacó que un daño de esta magnitud no habría pasado desapercibido con una inspección visual habitual. Sin embargo, según señaló, no existía ni un plan de revisiones periódicas ni de mantenimiento para esta pasarela, y las actuaciones previas se limitaron únicamente a sustituir las barandillas, sin intervenir en los elementos estructurales.
Causas y detalles del accidente
El informe pericial indica que el colapso se inició en uno de los puntos de apoyo centrales, probablemente en el lado sur de la estructura. Tras la rotura de una unión, la carga se redistribuyó sobre las restantes, lo que provocó una reacción en cadena y el hundimiento completo de la pasarela. El documento pone especial énfasis en el estado de los anclajes metálicos: la corrosión era tal que algunos fragmentos se desintegraban en manos del especialista durante la inspección.
La reparación realizada en el verano de 2024 no afectó ni a los elementos de madera, ni a las uniones metálicas, ni a los pernos responsables de la solidez de toda la estructura. Los trabajos se centraron exclusivamente en evitar caídas desde los laterales, pero no garantizaron la fiabilidad general de la pasarela. El perito también destacó desviaciones respecto al diseño original de 2012: en vez de vigas continuas de diez metros, se emplearon elementos acortados, lo que, en su opinión, aceleró el proceso de deterioro.
Carencias en el control y sus consecuencias
El informe resalta que la falta de mantenimiento sistemático y la negligencia en las inspecciones fueron factores clave en la tragedia. Incluso cuando se realizaron revisiones, su calidad no fue suficiente para detectar defectos críticos. Según el experto, si el proyecto se hubiera ejecutado de acuerdo con los planes originales, la destrucción podría haber ocurrido más lentamente y de forma menos dramática, lo que quizá habría evitado víctimas mortales.
Las víctimas mortales eran estudiantes de diferentes regiones de España: tres de Bizkaia, una de Cantabria, una de Guadalajara y una de Almería. Otra joven de Álava sufrió heridas graves y fue hospitalizada. Todos formaban parte del mismo grupo y se encontraban en la pasarela en el momento del colapso.
Reacción y repercusiones para España
Lo ocurrido provocó una fuerte repercusión pública y puso en duda la eficacia de los estándares de seguridad vigentes en este tipo de instalaciones en todo el país. Las autoridades de Cantabria y otras regiones iniciaron una revisión de los reglamentos sobre el mantenimiento de puentes y pasarelas, además de poner en marcha inspecciones extraordinarias en las infraestructuras más vulnerables. Según El Pais, se está debatiendo la implantación de inspecciones obligatorias anuales y un mayor control sobre la ejecución de los trabajos de reparación.
En los últimos años en España ya se han producido incidentes relacionados con el derrumbe de puentes y otras infraestructuras de ingeniería. Por ejemplo, en Galicia en 2023, un antiguo puente sobre el río se derrumbó parcialmente, lo que obligó a suspender temporalmente el tráfico y a iniciar reparaciones urgentes. En Cataluña en 2025, se detectó una grave corrosión en una pasarela peatonal que forzó a las autoridades a cerrar la estructura hasta subsanar todos los desperfectos. Estos casos subrayan la importancia de un control regular y un mantenimiento oportuno de la infraestructura para evitar nuevas tragedias.












