
En Burgos se ha desatado una auténtica polémica en torno a las nuevas puertas destinadas a la célebre catedral. El escultor Antonio López ha creado tres imponentes puertas de bronce que están destinadas a embellecer la fachada principal del templo. Sin embargo, por ahora solo pueden verse en el museo de la catedral — su instalación no es posible sin la aprobación de la UNESCO y las autoridades regionales. La cuestión de si es apropiada la intervención del arte contemporáneo en un monumento del siglo XIII ha dividido a la población y generado un intenso debate.
Las puertas, cuyo peso total supera las siete toneladas, fueron concebidas como parte de la celebración del 800 aniversario de la catedral. El proyecto fue impulsado por el exarzobispo Fidel Herráez hace ya seis años. Durante este tiempo, el equipo de López pasó de bocetos en arcilla a monumentales relieves en bronce, utilizando tanto técnicas tradicionales como modernas tecnologías digitales para ampliar los modelos a tamaño real.
Tecnología y tradición
Durante la fabricación de las puertas se combinaron oficios ancestrales y métodos innovadores. Los escultores emplearon modelado manual, fundición, elaboración de moldes y patinado, además de escalado digital para lograr precisión y armonía con la arquitectura de la catedral. En el museo, los visitantes no solo pueden contemplar las puertas, sino también disfrutar de paneles informativos que detallan cada etapa del proceso.
Sin embargo, a pesar del alto nivel técnico, el proyecto desató una ola de críticas. En Burgos incluso surgió una plataforma de opositores a las nuevas puertas, que reunió 80 mil firmas. Los detractores consideran que la intervención moderna altera la estética y el ambiente espiritual del monumento gótico. En respuesta, los representantes de la catedral subrayan que la historia del templo es un diálogo constante entre épocas, y que cada una de ellas ha dejado su huella artística, no destruyendo, sino enriqueciendo el legado anterior.
Sentido y simbolismo
Cada una de las tres puertas tiene un profundo significado religioso. Una está dedicada a Dios Padre y al tema de la creación del mundo; la segunda, a la Virgen María y a la Anunciación; la tercera, al Niño Jesús y a la encarnación. Según el actual arzobispo Mario Iceta, el proyecto está concebido como una continuación de la tradición, no como una ruptura con el pasado. Señala que la catedral ha cambiado repetidamente: de formas románicas a góticas, incorporando nuevos elementos como la escalera dorada o la cúpula.
El propio Antonio López reconoce que trabajar en las puertas fue una de las etapas más importantes de su vida. Se pregunta si una persona sin una fe profunda podría crear una obra verdaderamente espiritual. El artista destaca que todo el equipo se esforzó al máximo, poniendo sinceridad y maestría, para que el resultado estuviera a la altura de la importancia del lugar.
Repercusión social
El proyecto tuvo un coste de 1,2 millones de euros, financiados por el cabildo de la catedral y un grupo de empresarios. Los organizadores confían en que las nuevas puertas se conviertan en un símbolo de unión, y no de división, además de atraer la atención hacia el arte religioso contemporáneo. La exposición en el museo ya ha generado un enorme interés: en la primera semana fue visitada por más de 10.000 personas.
Sin embargo, aún no se ha logrado el consenso. Los detractores insisten en que las nuevas puertas no corresponden al espíritu ni la imagen de la catedral, y consideran su incorporación como forzada e inapropiada. Sostienen que cualquier intervención en el patrimonio histórico debe ser lo más delicada posible.
A la espera de una decisión
El futuro de las puertas depende del dictamen de los expertos de la UNESCO y de la comisión regional de patrimonio. Sólo tras recibir su aprobación, las puertas podrán ocupar un lugar en la fachada principal, sustituyendo a las hojas del siglo XVIII que, según los expertos, no tienen especial valor histórico. Mientras tanto, los vecinos de Burgos y sus visitantes debaten dónde está el límite entre la preservación de las tradiciones y la apuesta por nuevas formas artísticas.












