
Pedro Sánchez hizo una declaración sorprendentemente contundente sobre el futuro de la OTAN. Según afirmó, si Estados Unidos decide llevar a cabo una operación militar en Groenlandia, esto podría convertirse en un punto de no retorno para toda la Alianza Atlántica. Sánchez no lo ocultó: un paso así podría no solo debilitar, sino de hecho destruir la alianza que durante décadas se consideró garante de la seguridad en Europa.
Al mismo tiempo, el presidente del Gobierno de España subrayó que Europa ya no puede depender únicamente de fuerzas externas. Hizo un llamado a los países de la Unión Europea para que aceleren la integración y consideren la creación de un sistema de defensa común que no dependa del consenso de los 27 Estados miembros. En opinión de Sánchez, ha llegado el momento de tomar medidas concretas y dejar de limitarse a debates interminables a nivel de ideas.
Defensa europea
En los últimos meses, el debate sobre la necesidad de un ejército europeo propio ha ido cobrando fuerza. Sánchez señaló que algunos países ya están dispuestos a avanzar en esta dirección, incluso si no todos los miembros de la UE apoyan la iniciativa. Está convencido de que solo así Europa podrá proteger sus intereses en un contexto de creciente inestabilidad.
El presidente no entró en detalles, pero dejó entrever que las discusiones no son solo retóricas. En los pasillos de las capitales europeas, crece la convicción de que la dependencia de la OTAN resulta arriesgada. Sobre todo si se tiene en cuenta que la acción de un solo aliado puede poner en peligro toda la arquitectura de seguridad en el continente.
El factor Groenlandia
Pedro Sánchez expresa especial preocupación ante la posibilidad de una anexión unilateral de Groenlandia por parte de Estados Unidos. Considera que este escenario no solo provocaría una crisis interna en la OTAN, sino que también sentaría un precedente peligroso para otros actores internacionales.
La situación en torno al Ártico se vuelve cada vez más tensa. La posible participación de las fuerzas armadas españolas en la región sigue sin resolverse. Sánchez subrayó que aún no se ha tomado una decisión y que España no actuará por su cuenta. Cualquier paso se debatirá tanto con los aliados como con la oposición en el país.
La postura de España
Por ahora, Madrid opta por la cautela. España mantiene contacto con los principales actores, pero no tiene prisa en enviar tropas al norte. Sánchez dejó claro que cualquier decisión debe ser meditada y tener en cuenta no solo los riesgos militares, sino también los políticos.
Al mismo tiempo, España ya está tomando medidas para reforzar su propia defensa. El país incrementa su presupuesto militar, participa en programas europeos conjuntos y continúa apoyando misiones en las fronteras orientales del continente. Sin embargo, el presidente rechazó de forma tajante la idea de aumentar drásticamente el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, como exigen algunos aliados.
Dinero y prioridades
Sánchez afirmó que España no está dispuesta a sacrificar programas sociales, educativos ni científicos por una carrera armamentista. Según él, el actual nivel de gasto en defensa, un poco por encima del 2%, cumple plenamente con los compromisos del país ante la OTAN. Como ejemplo, mencionó a Dinamarca, que accedió al 5% y ahora se enfrenta a presiones desde Washington.
En Madrid creen que el equilibrio entre la seguridad y el desarrollo social es más importante que cumplir con los requisitos formales. España no está dispuesta a ceder ante actores externos si eso pone en riesgo su estabilidad interna.
Una prueba para Europa
La situación en torno a Groenlandia se ha convertido en un termómetro para toda la política de seguridad europea. España, al igual que muchos otros países, se enfrenta a una difícil elección: seguir la línea marcada por EE. UU. o buscar su propio camino. Sánchez dejó claro que la época de decisiones sencillas ha quedado atrás y ahora está en juego no solo el futuro de la OTAN, sino también el de Europa misma.












