
La región capitalina de España es conocida mucho más allá de sus tesoros culturales y gastronómicos. En los últimos años, los vinos locales han ido ganando cada vez más reconocimiento, tanto a nivel nacional como internacional. La tradición vitivinícola aquí se remonta a varios siglos, y su propio sello de calidad, Denominación de Origen (DO), es garantía de autenticidad y del alto nivel de los vinos nacidos en esta tierra de suelos y microclimas diversos.
Madrid ofrece una sorprendente variedad de vinos, capaz de impresionar incluso a los paladares más exigentes. Es un viaje al mundo de los sabores que apenas comienza a descubrirse para el gran público. Ha llegado el momento de conocer a los representantes más destacados de la vitivinicultura de la Comunidad de Madrid y sus principales zonas vinícolas.
Sello de calidad Vinos de Madrid
El estatus oficial de Denominación de Origen «Vinos de Madrid» fue otorgado a la región en 1990 y, en 1996, recibió el reconocimiento de la Unión Europea. Este sistema de control de calidad agrupa las principales zonas de producción y protege la singularidad de los vinos madrileños. A lo largo de las últimas décadas, la DO ha fomentado la modernización de las bodegas y ha puesto en valor variedades autóctonas como Tempranillo, Garnacha y Albillo Real. Aunque el sello de calidad es relativamente reciente, los bodegueros locales trabajan activamente en la mejora de procesos, aspirando siempre a nuevos logros.
La gama de productos destaca por su notable diversidad. Predominan los vinos jóvenes tintos y rosados, aunque bajo la DO también se elaboran vinos tintos envejecidos (crianza), algunos espumosos y los singulares vinos ‘sobremadre’, fruto de una técnica tradicional de vinificación madrileña. Todo el territorio de la DO se divide en cuatro subzonas clave, cada una con un carácter propio.
Cuatro subregiones, cuatro personalidades
La subzona de Arganda, situada al sureste de la comunidad, es la más extensa de la DO. Sus suelos arcillosos y calcáreos son ideales para producir tintos potentes, bien estructurados, y blancos equilibrados y aromáticos. Esta zona goza de una rica historia y cuenta con bodegas de gran antigüedad. Los vinos de Arganda destacan por su intensidad y su excelente potencial de guarda. Entre las 28 bodegas locales, las variedades principales son Tempranillo para los tintos y Malvar para los blancos.
Navalcarnero, al suroeste de Madrid, es conocido por sus vinos tintos elaborados a partir de la variedad Garnacha, profundamente arraigada en la zona. Estos vinos madrileños suelen ser afrutados, suaves y con un sutil toque rústico, lo que los hace fácilmente reconocibles. Aquí, la tradición vitivinícola está íntimamente ligada a la cultura: cada otoño, el municipio celebra la Fiesta de la Vendimia. Los suelos arenosos y el suave clima continental permiten obtener vinos elegantes y frescos.
El Molar es la subzona más joven dentro de la DO Vinos de Madrid. Se encuentra en el norte de la región, en las estribaciones de la Sierra Norte. Esta zona es conocida por sus vinos tintos de Garnacha y por su apuesta por la viticultura sostenible, incluyendo proyectos de recuperación de viñedos antiguos. Los vinos de El Molar suelen ser frescos, ligeros y con un marcado carácter de montaña. La altitud y los suelos calcáreos contribuyen a elaborar vinos equilibrados y muy aromáticos.
San Martín de Valdeiglesias, al oeste de Madrid, es una de las zonas más singulares de la DO. La considerable altitud de los viñedos aporta a sus vinos una frescura característica. Aquí predomina la Garnacha, especialmente la procedente de viñas viejas, que da lugar a vinos muy expresivos y de gran personalidad. También destaca el Albillo Real, una variedad blanca local que ofrece vinos aromáticos, suaves y perfectamente equilibrados. Esta zona se ha convertido en un auténtico referente para los amantes de los vinos de autor, elaborados con una mínima intervención en su producción.
Opciones populares y rutas del vino
Si hablamos del vino más vendido en Madrid, normalmente se trata de un tinto joven de Tempranillo. Es apreciado por su sabor afrutado, suavidad y versatilidad: marida a la perfección con todo tipo de platos. Los vinos jóvenes de la DO Vinos de Madrid ofrecen una excelente relación calidad-precio, lo que los convierte en favoritos de restaurantes y tiendas especializadas.
Para quienes deseen adentrarse en la cultura del vino, la región ofrece varias rutas enológicas. Estas permiten visitar bodegas, recorrer viñedos y conocer pueblos donde la producción vitivinícola es parte esencial de la vida. Las mejores opciones para comenzar el recorrido son Arganda del Rey y Navalcarnero, que concentran la mayor tradición, museos y actividades temáticas. Además, es posible degustar vinos locales en la misma Madrid. En barrios como Lavapiés, La Latina o Chamberí abundan las tabernas tradicionales y modernos bares de vinos, donde los productos con DO se acompañan de típicos aperitivos madrileños.
Cabe señalar que la Denominación de Origen Vinos de Madrid abarca más de 8.000 hectáreas de viñedos repartidas en 58 municipios. Las principales uvas blancas son Malvar y Albillo Real, mientras que las tintas más destacadas son Garnacha Tinta y Tempranillo, variedad a la que en la zona suelen llamar Tinto Fino. Los bodegueros locales se enorgullecen de mantener cepas viejas, algunas con más de 80 años, lo que permite elaborar vinos con una concentración de sabor y aroma excepcionales.












