
La mañana del jueves se produjo una gran avería en el suministro eléctrico de Barcelona: cerca de 90.000 abonados — viviendas particulares, comercios y servicios municipales — se quedaron sin luz. Según Endesa, el motivo fue un fallo en una subestación de alta tensión en el barrio de Sant Andreu. El incidente afectó no solo a los vecinos de la zona, sino también a empresas en distintos puntos de la ciudad, ya que la red eléctrica urbana está estrechamente interconectada entre los distritos.
Como señala EL PERIÓDICO, los servicios técnicos comenzaron a trabajar en la reparación de inmediato tras detectar el fallo. Apenas 15 minutos después del inicio de la incidencia, el número de abonados afectados se redujo a 60.000, aunque decenas de miles de residentes y entidades seguían sin electricidad. Las labores de restitución continúan, y por el momento no hay plazos concretos para la resolución total del problema.
La avería se produjo exactamente un año después del anterior gran apagón, que en aquella ocasión afectó a todo el país. Esta vez, las consecuencias se limitaron a Barcelona, pero la magnitud del incidente volvió a ser considerable. Recordando otros recientes fallos en el transporte e infraestructuras en la región, cabe destacar que las interrupciones en los servicios urbanos no son una novedad: por ejemplo, los retrasos de trenes de Rodalies en Cataluña también provocaron molestias masivas para los ciudadanos.
Aunque el incidente ocurrió en una sola subestación, sus consecuencias se extendieron rápidamente a varios distritos de Barcelona. Esto se debe a las características del sistema eléctrico urbano, donde una falla en un nodo puede afectar a varios barrios al mismo tiempo. Según Endesa, los especialistas continúan trabajando en la restauración progresiva del suministro eléctrico y analizan las causas del incidente para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.












