
La aparición masiva de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil uniformados en un oficio religioso en la catedral de Madrid, prevista para el 9 de mayo, ha sido cancelada. Los principales sindicatos de las fuerzas de seguridad anunciaron el aplazamiento de la acción tras alcanzar un acuerdo con el Ministerio del Interior para poner en marcha una mesa de negociación sobre cuestiones laborales clave.
Presión sobre el Ministerio del Interior
La Plataforma por una pensión digna y la equiparación salarial, que agrupa a las principales organizaciones de ambos cuerpos —Sindicato Unificado de Policía (SUP), Sindicato Profesional de Policía (SPP), Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), Unión de Oficiales (UO) y Unión Federal de Policía (UFP)—, confirmó que la decisión se tomó tras una reunión con la secretaria de Seguridad, Aina Calvo. Las partes acordaron iniciar el debate sobre las condiciones de jubilación y el reconocimiento de la profesión como de riesgo.
En el comunicado de los sindicatos se destaca que la apertura del diálogo con el departamento de Fernando Grande-Marlaska supone «un paso real hacia adelante». Sin embargo, los representantes de la plataforma advirtieron: el aplazamiento de la protesta es solo un gesto de confianza y, si las negociaciones no desembocan en resultados concretos en un plazo razonable, todas las formas de presión se reanudarán de inmediato.
Cambio de táctica
A las negociaciones se han sumado otras organizaciones ajenas a la plataforma, como Justicia Policial (Jupol) y Justicia Guardia Civil (Jucil). Esto sucede en un contexto de notable descenso en la movilización: la última manifestación celebrada en Madrid el 18 de abril reunió, según la Delegación del Gobierno, unas 4.500 personas y no logró un apoyo político significativo. A modo de comparación, anteriormente este tipo de protestas llegaban a congregar a decenas de miles de personas y atraían la atención de los líderes de los partidos de derechas.
En un contexto de restricciones que prohíben a los agentes de seguridad participar en huelgas y protestas en uniforme, los organizadores buscaban nuevas formas de llamar la atención sobre sus demandas. Se planeaba que miles de empleados asistieran a un oficio religioso en uniforme, pero sin armas, para rendir homenaje a sus compañeros fallecidos y subrayar la necesidad de reconocer la profesión como peligrosa. Los organizadores eran conscientes del riesgo de sanciones disciplinarias, por lo que recalcaban que la acción no estaría acompañada de consignas ni pancartas.
Contexto histórico y consecuencias
El evento previsto debía celebrarse siguiendo el ejemplo de ocasiones anteriores en las que se permitió a los agentes de seguridad asistir uniformados a ceremonias públicas, como en los actos de luto en Barbate tras la muerte de dos guardias civiles en 2024. Sin embargo, los sindicatos recuerdan también la experiencia de 2007, cuando, después de una protesta masiva de guardias civiles en uniforme en Madrid, se abrieron expedientes disciplinarios contra varias decenas de participantes.
En esta ocasión, los organizadores esperaban reunir hasta 5.000 personas, para lo que preveían el traslado de los participantes en autobuses desde todo el país. Hasta la cancelación del acto, los representantes de la plataforma no notificaron a la dirección de la catedral sobre la visita masiva, para evitar una intervención prematura.
Las cuestiones sobre el estatus y las condiciones de servicio de las fuerzas de seguridad siguen siendo objeto de intenso debate en España. En otras regiones del país, como demuestra la reciente experiencia de relevo en los líderes sindicales de los ayuntamientos, la actividad sindical continúa influyendo en la agenda política — más detalles sobre este tema en el artículo sobre el nombramiento de nuevos representantes de UGT en el consejo de Ripoll.











