
En 2025, España se encontró en el centro de una crisis climática: el país sufrió los incendios forestales más devastadores de toda su historia y enfrentó prolongados periodos de calor extremo. Según un informe reciente elaborado por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus y la Organización Meteorológica Mundial, la temperatura en la mayoría de las regiones de Europa, incluida España, superó considerablemente los valores medios.
Calor anómalo y sus consecuencias
En el sur y el este de España, el número de días con temperaturas superiores a 32°C fue 50 más de lo habitual. En toda Europa, 2025 marcó un récord en la proporción de territorio con temperaturas anuales superiores a la media: el clima caluroso afectó como mínimo al 95% del continente. El calentamiento fue especialmente notorio en las regiones subárticas, donde en julio se registró la ola de calor más prolongada jamás observada: las temperaturas cerca y más allá del Círculo Polar Ártico alcanzaron hasta 34,9°C.
El informe destaca que desde la década de 1990, el Ártico se calienta más rápido que el resto del mundo, lo que provoca un deshielo acelerado de los glaciares y una reducción de la cobertura de nieve. En marzo de 2025, la superficie de nieve en Europa fue un 31% menor que el promedio de las últimas décadas, equivalente a la suma de las áreas de Francia, Italia, Alemania, Suiza y Austria. Los glaciares de Islandia perdieron la segunda mayor masa registrada en la historia, y la capa de hielo de Groenlandia disminuyó en 139 gigatoneladas, lo que impacta directamente en el aumento del nivel del mar a nivel mundial.
Incendios y emisiones
En 2025, España sufrió las pérdidas más graves por incendios forestales: se quemaron más de 400 000 hectáreas. Especialmente afectada fue la región de Zamora, donde la superficie de uno de los incendios alcanzó los 40 081 hectáreas, el mayor incendio registrado en el país desde 1968. En el transcurso de una semana, los incendios en el noroeste de España y el norte de Portugal provocaron emisiones récord a la atmósfera en los últimos 23 años. En total, en Europa el fuego destruyó más de un millón de hectáreas y las emisiones causadas por los incendios forestales alcanzaron los niveles más altos de toda la historia de observaciones.
Las consecuencias ecológicas y sociales resultaron sumamente graves. Además del daño ambiental, los incendios afectaron a las comunidades locales y desencadenaron una reacción política. Como respuesta, las autoridades españolas anunciaron la preparación de un Pacto de Emergencia Climática, destinado a reforzar las medidas de adaptación y prevención de catástrofes similares.
Calor marino y amenaza para los ecosistemas
No solo la tierra, sino también el mar sufrió las consecuencias del calentamiento. El mar Mediterráneo, en 2025, registró la temperatura más alta desde que hay datos: la media superficial alcanzó los 21,5°C, es decir, 1,2°C por encima de lo habitual. Estas condiciones generan olas de calor marinas cada año, que ahora afectan a todo el litoral. Esto incrementa el estrés sobre los ecosistemas marinos, especialmente sobre la Posidonia oceanica, planta endémica cuya superficie se ha reducido en un tercio durante los últimos 50 años. Los científicos subrayan que la conservación y restauración de esta vegetación acuática es fundamental para la resiliencia del Mediterráneo.
El aumento de la temperatura del mar y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos ya han llevado a la necesidad de nuevas medidas para garantizar la seguridad y la adaptación. Por ejemplo, en Cataluña las autoridades están implementando sistemas de suministro de agua de reserva para proteger a la población en situaciones de emergencias climáticas. Puede obtener más información al respecto en el artículo sobre las nuevas iniciativas de abastecimiento de agua en la región.
Riesgos para el futuro
El informe de Copernicus y la ONU destaca que el calentamiento acelerado y el aumento de desastres naturales exigen decisiones urgentes a nivel de políticas y gestión. La Comisión Europea ya ha señalado el incremento del riesgo de incendios forestales como uno de los principales retos, y las previsiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) apuntan a un aumento adicional de la amenaza en todas las regiones de Europa. Autoridades y expertos coinciden en que la adaptación y la mitigación de los efectos deben basarse en datos científicos y en modelos climáticos actuales.












