
El baloncesto español lamenta una pérdida: a los 82 años ha fallecido Moncho Monsalve, una figura que marcó el desarrollo del deporte en el país desde la década de 1960. Su nombre está estrechamente ligado al Real Madrid, donde formó parte del primer gran equipo del club, así como a la selección nacional, con la que disputó 65 partidos. Monsalve no solo fue un jugador destacado, sino también uno de los pilares que sentaron las bases de la escuela moderna de entrenadores en España.
Camino a la cima
Nacido en Medina del Campo y adoptando San Sebastián como segundo hogar, Moncho Monsalve llegó al baloncesto gracias a un encuentro con Antonio Díaz Miguel y Xabier Añua durante las fiestas de San Fermín en 1962. Tan solo un año después recaló en el Real Madrid, donde en cuatro temporadas conquistó nueve títulos, incluyendo tres Copas de Europa, tres campeonatos nacionales y tres Copas de España. Su altura y pasión por el juego le permitieron convertirse rápidamente en una figura relevante en la pista, y su traspaso desde el Atlético San Sebastián marcó el inicio de un ascenso fulgurante.
La lesión y un nuevo papel
En 1972, Monsalve se vio obligado a poner fin a su carrera como jugador debido a una lesión crónica de rodilla. Sin embargo, ya se estaba preparando para el banquillo, formándose en Barcelona junto a figuras como Pepe Laso y María Planas. Su salto a los banquillos fue igualmente significativo: dirigió equipos de diferentes regiones, desde Mataró hasta Zaragoza, Murcia, Málaga, Ferrol, Hospitalet, Basket Mestre, Oximesa Granada, Náutico Tenerife, Castilla Valladolid, Cantabria Lobos y Balneario de Archena. Además, Monsalve trabajó con las selecciones nacionales de Marruecos, República Dominicana y Brasil, y ocupó cargos en la Federación Española de Baloncesto, además de ejercer de analista en medios de comunicación.
Aportación al desarrollo del baloncesto
La contribución de Monsalve al desarrollo de la metodología de entrenamiento ha sido reconocida no solo por sus colegas, sino también con premios oficiales. En 2010 recibió el premio Raimundo Saporta de la Asociación Española de Entrenadores, y en 2024 fue incluido en el Hall of Fame del baloncesto español. El propio Monsalve destacaba que su método se basaba en un sistema particular para explicar la táctica: prefería trabajar con los jugadores a través de la palabra, no solo mediante esquemas en la pizarra, buscando transmitir el fondo de sus ideas a cada uno. Su confesión de que siempre quiso ser entrenador se confirma en el hecho de que, incluso siendo jugador, cursó el máximo nivel de formación para entrenadores.
Leyenda y memoria
La historia de Monsalve no es solo una sucesión de títulos y equipos, sino también un ejemplo de cómo un encuentro fortuito puede cambiar el destino. Fue descubierto en San Fermines, tras lo cual obtuvo una beca y llegó a Madrid, donde vivió al lado de Dúo Dinámico. Ya en su juventud era conocido como un prometedor atleta, pero fue el baloncesto el que marcó su vida. Recordando sus inicios, Monsalve contaba cómo recibió la invitación para unirse al Real Madrid antes de cumplir los 18 años.
La aportación de Moncho Monsalve al deporte español es comparable a la influencia de otras figuras emblemáticas que han formado generaciones enteras. Su forma de enseñar y su pasión por el juego siguen siendo un ejemplo para entrenadores y jugadores jóvenes. En este contexto, es interesante destacar que la influencia de la familia y los mentores suele ser decisiva en la carrera de un deportista, como se ve en la historia del artista de Ibiza que compartió su experiencia y apoyo familiar en el reportaje sobre la influencia de la familia en el camino deportivo.












