
En la Comunidad Valenciana, tras la devastadora catástrofe, la atención al proceso de recuperación de las escuelas ha sido mínima. Según la experta en gestión de riesgos Carmen Grau, precisamente el sistema educativo se ha convertido en el eslabón más vulnerable durante el regreso a la normalidad. Señala que en la región todavía existen escuelas que operan en instalaciones temporales, y las decisiones sobre su futuro se toman de manera fragmentada y sin una estrategia unificada.
Fracaso en la cultura de prevención
Carmen Grau, investigadora de Tavernes de la Valldigna, lleva muchos años estudiando cómo responden distintos países a los desastres naturales. Su experiencia en Japón, donde imparte clases en la Universidad Senshu y trabaja en proyectos sobre gestión sostenible de riesgos, muestra que la clave para reducir el impacto de las catástrofes es la preparación sistemática de la sociedad. En Japón, los niños aprenden desde los tres años a actuar en caso de terremotos y otras amenazas, y las escuelas realizan simulacros adaptados de forma regular. En España, en cambio, según Grau, la cultura del riesgo casi no está integrada en el sistema educativo: solo existen protocolos para incendios, pero no para inundaciones u otros peligros característicos de la región.
Riesgos de repetición de catástrofes
La experta subraya que la reconstrucción de la infraestructura sin cambiar el enfoque hacia los riesgos conduce a la repetición de tragedias. En Valencia, según ella, se están debatiendo proyectos para restaurar escuelas en zonas donde la probabilidad de nuevas inundaciones sigue siendo alta. Grau considera que, sin una revisión de la planificación territorial y la incorporación de la memoria colectiva sobre desastres pasados, la región continuará enfrentando los mismos problemas. Señala que la mayoría de las personas tiende a subestimar la amenaza, y la ausencia de una educación sistemática solo agrava este efecto.
La brecha entre la ciencia y las decisiones
Según Grau, uno de los principales problemas es la distancia entre los conocimientos técnicos y las decisiones reales de gestión. La información sobre los riesgos estaba disponible, pero no se utilizó como base para la acción. Además, señala la débil coordinación entre organismos y la insuficiente implicación de los ciudadanos en los procesos de recuperación. Publicar los planes en las webs oficiales no sustituye la participación real de la población. Grau está convencida: invertir en educación y formación de la ciudadanía resulta más barato que mitigar las consecuencias de las catástrofes, sobre todo teniendo en cuenta el aumento de las amenazas climáticas, incluidas las olas de calor, que representan un peligro creciente para la región.
Contexto y comparativa
El problema de la insuficiente preparación de las escuelas ante los riesgos no se limita a Valencia. En otras regiones de España también se registran retrasos en la implementación de nuevos programas educativos y medidas de seguridad. Por ejemplo, en Madrid, el lanzamiento del proyecto de intercambio de secciones escolares se ha pospuesto por tercer año consecutivo, lo que refleja una tendencia general de respuesta lenta a los desafíos en el ámbito educativo — más información en el artículo sobre el lanzamiento aplazado del programa Colegios Compartidos.












