
En España está llegando a su fin el sonado juicio contra la familia Pujol, inicialmente considerado uno de los procesos anticorrupción más relevantes de los últimos años. Sin embargo, al final de la vista, la acusación no logró aportar pruebas convincentes de que la fortuna de la familia tenga relación con la corrupción. El propio ex presidente de Cataluña, Jordi Pujol, fue apartado del proceso por motivos de salud, por lo que ahora el tribunal se centra en las actividades de su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola.
Sin pruebas directas
A diferencia de otros casos de corrupción, en este proceso no se escuchó ninguna confesión sobre la recepción de pagos ilegales a cambio de contratos públicos. En los 23 años transcurridos desde que Pujol dejó la presidencia de Cataluña y los 14 años de investigación, las pesquisas no lograron identificar un esquema de influencia de la familia en la distribución de contrataciones. La tesis principal de la fiscalía —que los fondos en cuentas de Andorra tienen origen corrupto— no fue confirmada. Es más, la falta de testimonios y hechos concretos se ha convertido en uno de los principales problemas para la acusación.
El foco sobre el hijo
Tras declararse incapacitado a Jordi Pujol para participar en el proceso debido a su edad y estado de salud, toda la atención del tribunal se centró en su hijo. La Fiscalía sostiene que Jordi Pujol Ferrusola recibió importantes sumas de dinero de empresas por servicios de intermediación y consultoría, que supuestamente encubrían sobornos a cambio de acceso a contratos públicos. Sin embargo, la mayoría de los testigos confirmaron que le pagaron por servicios reales, no por ejercer influencia sobre decisiones gubernamentales. El propio acusado insiste en que su éxito se basó en relaciones personales y el suministro de información exclusiva a sus clientes, y que los acuerdos a menudo eran verbales.
Débiles posiciones de la acusación
Durante las audiencias se reveló que incluso los agentes de policía encargados de la investigación se basaron principalmente en fuentes abiertas y publicaciones en los medios. No se halló ni una sola adjudicación pública concreta en la que participaran empresas vinculadas a la familia Pujol que pudiera indicar corrupción. Los expertos de la Agencia Tributaria también señalaron la ausencia de documentos que acreditaran la prestación de los servicios declarados, lo que genera dudas sobre la autenticidad de esas operaciones. Además, la Fiscalía cuestionó cómo declaró los ingresos el hijo de Pujol: pagaba el impuesto de sociedades y no el IRPF, pese a que los servicios tenían un carácter personal.
Exclusión del ex presidente
Jordi Pujol, que ahora tiene 95 años, fue finalmente apartado del proceso tras un informe médico que acreditaba su incapacidad para comparecer ante el tribunal. Su nombre apenas ha sonado durante las vistas y, según su entorno, una sentencia absolutoria podría haber restaurado su reputación en Cataluña. Ahora toda la responsabilidad por posibles irregularidades recae exclusivamente sobre su hijo.
El juicio continúa y en los próximos días Jordi Pujol Ferrusola volverá a declarar, también sobre el origen de los fondos en las cuentas de Andorra. Cabe recordar que en 2014 el ex presidente reconoció la existencia del capital familiar en ese país, justificando su procedencia como una herencia de su padre, y no como ingresos provenientes de la corrupción. Esta versión sigue siendo la principal línea de defensa de la familia.
Mientras la atención pública está centrada en la fase final del proceso, en España se siguen comentando otros acontecimientos destacados. Por ejemplo, recientemente el club de fútbol Boca Juniors se aseguró el pase a los play-offs, logrando una victoria contundente — más detalles sobre esto en el reportaje sobre el partido decisivo del equipo argentino.












