
En el Senado de España se ha desatado un debate sobre la seguridad del transporte ferroviario tras una serie de accidentes que sacudieron al país a comienzos de año. Diego Martín, secretario del sindicato general de maquinistas Semaf, afirmó que, a pesar del alto nivel de seguridad formal, los maquinistas enfrentan presión por parte de los operadores si deciden detener el tren ante una falta de garantías suficientes. Según él, estas situaciones no son infrecuentes, especialmente después de incidentes graves en las líneas de Rodalies en Cataluña y en rutas de alta velocidad.
Presión sobre los maquinistas
Martín subrayó que los maquinistas tienen derecho a parar la circulación si consideran que las condiciones son peligrosas, aunque estas decisiones pueden derivar en medidas disciplinarias o presión informal por parte de las empresas. En enero, el colectivo de maquinistas ya llevó a cabo una protesta en Rodalies tras el accidente en Gelida, exigiendo reforzar las medidas de seguridad ante los numerosos fallos ocasionados por tormentas y el desgaste de las infraestructuras.
Problemas de mantenimiento e inversión
Durante las audiencias, Martín señaló que en los últimos años en España se priorizó la construcción de nuevas líneas en lugar del mantenimiento de las vías existentes. Esto llevó a un aumento de los tramos con restricciones temporales de velocidad y al deterioro de varias rutas. Según él, en los trayectos de alta velocidad, incluido el Madrid-Barcelona, hace tiempo que es necesario realizar renovaciones, mientras que en Rodalies persiste un déficit de inversiones. En febrero, el sindicato convocó una huelga tras la muerte de tres maquinistas en las líneas Madrid-Sevilla y Rodalies-4, lo que obligó a las autoridades a prometer el refuerzo de la plantilla y un aumento de la financiación para el mantenimiento de las redes.
Fallos técnicos y envejecimiento del material rodante
Entre los incidentes más habituales, Martín mencionó roturas de vías y fallos de tensión en los sistemas de señalización, como sucedió en Adamuz, donde 22 horas antes del accidente se detectó una bajada de tensión, aunque sin alcanzar niveles críticos. Tras las tragedias de enero, en las que resultaron heridas 47 personas, los maquinistas han empezado a informar con mayor frecuencia sobre vibraciones sospechosas y otros signos de desgaste de la infraestructura. Una de las mayores preocupaciones es la obsolescencia del parque de trenes de Renfe: según Martín, los nuevos trenes para las líneas de cercanías de Madrid llegarán este verano, diecisiete años después de la última renovación.
Investigaciones y nuevos detalles
Las dudas sobre la calidad del servicio y los materiales siguen en el foco de la investigación. Como se informó anteriormente, Adif presentó ante el tribunal la confirmación de que en el tramo del accidente cerca de Adamuz se utilizaron únicamente rieles y balasto nuevos, sin embargo, las investigaciones sobre las causas de las catástrofes en Adamuz y Gelida continúan. Martín insiste en la necesidad de un análisis independiente y exhaustivo para evitar la repetición de tragedias similares. Según él, el aumento de los reportes sobre problemas técnicos está relacionado no solo con el desgaste, sino también con el incremento del tráfico tras la llegada de nuevos operadores a las líneas de alta velocidad.
Durante las audiencias en el Senado también intervino el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia. Ambos representantes del sector ferroviario señalaron que la cuestión de la seguridad y el estado de la infraestructura se ha convertido en tema de debate político en el Parlamento. El sindicato Semaf subraya que sin un aumento sistemático del gasto en mantenimiento y renovación tecnológica, no es posible garantizar el funcionamiento estable de los ferrocarriles.












