
En el barrio Tres Mil Viviendas, al sur de Sevilla, considerado uno de los más desfavorecidos de España, un estudio ha revelado formas inesperadas de apoyo a la salud mental. Aquí, donde el ingreso medio por persona no supera los 12.000 euros al año y muchas familias enfrentan dificultades cotidianas e aislamiento social, los residentes recurren a la música, las prácticas espirituales y la mediación para combatir la ansiedad, la apatía y el sentimiento de exclusión.
Música y espiritualidad
Según un estudio realizado con la participación de miembros de la comunidad gitana local, la música se ha convertido en una de las principales herramientas para liberar tensiones emocionales. El conocido guitarrista Caracafé, quien trabaja con los niños del barrio a través de la asociación Alalá, sostiene que tocar la guitarra ayuda a gestionar el estrés interno y recuperar el interés por la vida. Para muchos habitantes de Tres Mil Viviendas, las prácticas espirituales y el apoyo comunitario también desempeñan un papel importante para superar la sensación de desesperanza.
Redes sociales y mediadores
En una situación donde el acceso a la atención médica profesional es limitado, las redes sociales adquieren especial relevancia. La asociación de mujeres Akherdi I Tromipen ayuda a que las mujeres compartan experiencias y se apoyen mutuamente. También son fundamentales los mediadores: miembros respetados de la comunidad que ayudan a resolver conflictos y mantener el orden. Según representantes de la asociación Vencedores, la tradición de acudir a los mayores se mantiene viva en el barrio.
Problemas de acceso a la ayuda
A pesar de contar con recursos internos, los residentes de Tres Mil Viviendas enfrentan serias dificultades para acceder a ayuda profesional. Según los participantes del proyecto, el sistema de salud dispone de solo cinco psicólogos por cada 100.000 habitantes, mientras que la media europea es de 18. La espera para una primera consulta puede prolongarse hasta seis meses y las visitas regulares se limitan a una o dos al año. Esto añade una carga adicional a las familias y aumenta el riesgo de problemas crónicos.
Prevención y soluciones conjuntas
El responsable del proyecto Ment Box, el psiquiatra Benedicto Crespo Facorro, destaca que el apoyo efectivo solo es posible mediante una estrecha colaboración entre los residentes y los profesionales. En el marco del proyecto se están desarrollando modelos de ayuda que tienen en cuenta las particularidades del barrio y las tradiciones culturales. El representante del Comisionado para Polígono Sur, Javier Peso, señala que la principal prioridad es la prevención y la detección precoz de los síntomas para evitar el deterioro de la calidad de vida.
La historia de Javier Moreno, exresidente del barrio y miembro de varias asociaciones de defensa de los derechos de los pacientes, ilustra las dificultades para diagnosticar y tratar en estas condiciones. Señala que la estigmatización por lugar de residencia y pertenencia étnica a menudo dificulta el acceso oportuno a la ayuda. Actualmente, apoya a otras familias y lucha por ampliar el acceso al apoyo psicológico para los habitantes de las zonas desfavorecidas.











